15 experiencias imprescindibles en Tokio

Tokio, la capital de Japón y una de las metrópolis más grande del mundo, es una ciudad fascinante y una de mis favoritas. Otra cultura, otro mundo, otra gente, otros códigos, otra comida. Todo envuelto de educación, una sonrisa y buenas maneras.

Estas son 15 experiencias vividas, atractivas y recomendables. ¡Bienvenidos a Japón!

1.VIAJAR EN METRO

Máquinas expendedoras en una estación de Tokio

El área metropolitana de Tokio es inmensa, superando los 35 millones de habitantes. Resulta asombroso con qué orden se organiza una ciudad tan poblada, empezando por el metro. Con casi 90 años de vida, cerca de 10 millones de usuarios diarios, 13 líneas y una longitud de casi 300 kilómetros, dan idea de esta notable red de transporte público. Es imposible visitar Tokio y no trasladarse de un barrio a otro en metro. Enormes aglomeraciones perfectamente organizadas transcurren por debajo de la superficie de la ciudad. Avanzan en la dirección adecuada, a paso rápido y respetando las colas y los turnos. Es impensable observar una escena de alguien colándose o entrar sin pagar. En el vagón no se habla en voz alta ni con el móvil: está mal visto. Es frecuente ver a pasajeros llevando una máscara tapándose la boca para no contagiar al resto. En hora punta las aglomeraciones son tremendas y cuando crees que no cabe ni un alfiler en el vagón, siguen entrando personas. Los operarios con guantes blancos ubicados en el andén, rematan la faena antes de que las puertas del vagón se cierren. Todo ello sin que nadie se inmute. En realidad, los códigos de conducta que se observan en el metro de Tokio son consecuencia directa de su educación y cultura. Es fácil orientarse, no es caro y está limpio. Viajar en metro: una experiencia imprescindible en Tokio.

2. VISITAR TEMPLOS

Entrada al Templo Senso-ji en Asakusa, Tokio

Los templos y santuarios son un atractivo esencial de la ciudad y la religión uno de los máximos exponentes de la cultura japonesa. A pesar de que la ciudad tradicional de los templos es Kioto, en Tokio también hay templos más que interesantes. El más antiguo y uno de los más importantes es el Templo Senso-ji, templo budista en Asakusa, bombardeado y destruido durante la segunda guerra mundial y posteriormente reconstruido. Es fácilmente reconocible por el enorme farolillo de color rojo en su puerta de entrada que, al atravesarla, se accede a la calle Nakamise repleta de tiendas y puestos de souvenirs. Al final de Nakamise aparece el templo. Se pueden comprar unas barritas de incienso y una vez encendidas llevarse el humo hacia el cuerpo, como hacen los japoneses o bien sacar un omikuji o simplemente observar a la gente. Es un templo muy frecuentado y siempre hay mucha gente, vale la pena volver a unas horas en que puedas disfrutar tranquilamente del lugar.  

Torii de entrada al Santuario Meiji
Sacos antiguos de sake en el Santuario Meiji

El Santuario de Meiji data de 1921 y es uno de los santuarios sintoístas más populares en Japón. Está dedicado al primer emperador del Japón moderno, Meiji y su esposa. Se ubica en el Parque Yoyogi, en el centro de la ciudad. Los templos sintoístas reciben el nombre de jinja, lugar de culto y morada de los dioses kaki. El enorme torii de madera de la entrada da la bienvenida al santuario. Pasear por el parque, fotografiar los coloridos sacos antiguos de sake, ver una boda sintoísta, escribir en una ema, observar a los monjes y respirar espiritualidad, todo ello y más nos ofrece el Santuario Meiji. Visitar los templos: un imprescindible en Tokio 

3. ESCRIBIR EN UN EMA

Emas en el Santuario Meiji

Los ema son unas tablillas de madera, habitualmente rectangulares, con un motivo pintado en uno de los lados, que se encuentran en los templos y se utilizan para que la gente escriba sus deseos u oraciones. En una zona del templo se puede comprar un ema y con uno de los rotuladores disponibles escribes tu deseo. La gran mayoría pide buena salud, suerte en la vida o en los negocios, en el amor… Una vez escrito, el ema se cuelga en una zona del templo especialmente dedicada a ello. Escribir en un ema fue una experiencia especial. Tuve la sensación de que estaba haciendo algo trascendente. Me concentré, escribí, lo colgué, lo fotografié y me fui con una cierta paz interior.  

4. OFRENDA DE UN OMIKUJI

Contenedor de metal del que se saca un palito con un número que corresponde a uno de los cajoncitos en los que están los omikujis

El omikuji es una tira de papel que contiene escritos aleatorios referentes a la fortuna y se encuentran en los templos sintoístas y budistas de Japón. Previa ofrenda (de por ejemplo 5 yenes), se agita un pequeño contenedor de metal del que se saca uno de los muchos palitos que hay en su interior. Cada palito contiene un número que corresponde a uno de los cajoncitos. Abres el cajón correspondiente y sacas tu omikuji, los papelitos de la fortuna. ¡Es muy divertido!. Al abrir el papel se detalla la fortuna escrita y sólo se muestra un grado de fortuna por papel: “Excelente buena suerte”, “Buena suerte media”, Buena suerte ligera”, “Buena suerte”, “Mala suerte”, Maldición o Gran mala suerte” y así hasta 12 opciones. Cuando la predicción es de mala suerte, es costumbre doblar el papel y atarlo en un lugar para tal efecto ubicado en el templo. Si el omikuji es de buena fortuna, puedes guardar el papel. A mi me salió una fortuna regulera, así que seguí la tradición de doblar mi omikuji y atarlo, así la mala suerte quedará esperando y no se va conmigo… 

5. VESTIR UN KIMONO 

Móvil y kimono: tecnología y tradición

El kimono es el vestido tradicional japonés. El término japonés mono significa “cosa” y Ki deriva de kiru, “vestir, llevar puesto”. El kimono se viste cubriendo el cuerpo de forma envolvente y sujetado con una faja ancha llamada obi. El color, la tela y el corte varían según el sexo, la edad, la época del año y la ocasión. Mientras visitas Japón, se pueden ver chicas asiáticas vestidas con kimono, paseando por los lugares turísticos. No son japonesas y es fácil identificarlas porque caminan haciéndose selfies constantemente. Son turistas: coreanas, chinas o taiwanesas, que han comprado o alquilado un kimono en su visita al país. Lo exhiben orgullosas y sonrientes y les encanta que la gente les hagan fotos. Ponerse un kimono no es nada fácil, por ello, en las tiendas especializadas te ayudan a vestirte con todos los complementos que requiere esta compleja y magnífica vestimenta tradicional. Viajando por Japón se ven muchas japonesas luciendo su kimono, en el supermercado comprando, de paseo por la ciudad o en un parque, cualquier lugar es bueno para lucir esta magnífica vestimenta y todos sus complementos.Si quieres sentirte una auténtica japonesa: viste un kimono.    

Turistas vestidas con kimono haciéndose selfies

6. DESAYUNAR EL MEJOR SUSHI A LAS 5am 

Comensales desayunando en un restaurante de  Tsukiji
Nigiris recién preparados en un restaurante en los exteriores del Mercado de Tsukiji

La gastronomia japonesa es diversa, sana, exótica y riquísima. Es una mis favoritas y, por tanto, una motivación adicional para visitar Japón. En Tokio se puede comer con calidad a precios muy razonables. Nuestra experiencia gastronómica por excelencia fue un desayuno a base de sushi a las 5.30 de la madrugada en los exteriores del mercado de Tsukiji, el mejor y más fresco que hemos comido en nuestra vida. El sushi (denominación utilizada de forma genérica) es arroz cocido adobado con vinagre de arroz, azúcar, sal y otros ingredientes, básicamente pescado (atún, salmón o anguila son los más típicos). El sashimi (no es sushi) es pescado crudo cortado en pequeños trozos y se toma con salsa de soja, wasabi y jengibre. Las variedades de sushi son múltiples: maki (arroz con pescado crudo enrollados en alga nori); uramaki (un maki al revés, el arroz envuelve el rollo de alga nori); nigiri (arroz con una fina tira de pescado crudo); inari (especie de rollito de primavera de tofu frito con arroz aromatizado y/o verduras). La base del sushi es arroz y pescado crudo pero se utilizan múltiples ingredientes adicionales: huevas de pescado, marisco, carne, verduras y vegetales, tortilla. El pescado, al ser crudo, debe ser muy fresco y libre de parásitos. La presentación es muy importante y el mejor sushi es el preparado al momento. El sushi, un imperdible en Tokio. ¡Qué aproveche!  

7. HACER DE PEATÓN Y OBSERVADOR EN EL CRUCE DE SHIBUYA

Disfrutando de Shibuya mientras escribo el diario del viaje

Si hay un cruce de calles, famoso en el mundo entero, está en Tokio y se llama Shibuya. El paso de cebra más famoso y fotografiado, se encuentra enfrente de la estación de metro de Shibuya, al oeste de la ciudad y al sur de Shinjuku. Rodeado de varios centros comerciales, tiendas y pantallas de leds, el cruce de Shibuya se abarrota de gente cruzando a simultáneo en las cuatro direcciones. La experiencia completa es unirse a los cientos de transeúntes en el paso de cebra (los turistas se hacen fotos en medio del cruce para testimoniar su paso por allí) y observarlo en perspectiva desde un punto más alto, por ejemplo sentados tomando un café en el Starbucks ubicado enfrente del cruce. La plaza contigua a la estación y al otro lado del cruce es la Plaza Hachiko, cuyo nombre se refiere a un perro fiel que esperó en esta plaza a su amo durante años tras su muerte y que se conmemora con una estatua del perro en medio  de la plaza. Este es el punto de espera más popular de la ciudad cuando hay una cita.

El famosísimo cruce de Shibuya

8. OBSERVAR LA CIUDAD DESDE LAS ALTURAS

Torre Sky Tree, la más alta de Tokio

Tan atractivo es observar Tokio desde su superficie, como desde arriba y son muchas las opciones para disfrutar de la ciudad en las alturas. No tuve consciencia clara de las dimensiones de esta gran metrópoli hasta que la situé a mis pies. Fue entonces cuando percibí su magnitud en toda su plenitud. No te puedes ir de Tokio sin subir a las muchas torres y edificios con magníficos observatorios de la ciudad. Una buena selección, si no es posible acceder a todos, es optar por uno gratis de noche y otro caro de día. Ese fue el criterio en mi visita a Tokio. La Sky Tree, inaugurada en 2012, es la estructura artificial más alta de Japón con 634 metros de altura. Es una torre de comunicaciones, restaurante, mirador y su estilo es neo-futurista. El acceso es caro pero vale la pena. Hay dos plataformas de observación, desde la primera las vistas ya son magníficas, la ciudad se pierde en el infinito … Un lugar para estar un buen rato descubriendo la ciudad desde las alturas.

La segunda opción gratis y, en mi caso, nocturna: el Edificio del Gobierno Metropolitano (también conocido como Tochö) es el Ayuntamiento de Tokio y  desde sus torres se contempla la ciudad a 202 m de altura rodeado de edificios en el corazón del distrito financiero de Shinjuku. Subir a la planta 45 hasta las 23:00 h permite una experiencia fantástica y sin demasiados turistas. Observar Tokio desde las alturas: una experiencia imprescindible.

9. DEGUSTAR TÉ MATCHA EN CUALQUIERA DE SUS VARIANTES

Postre de helado de té matcha
Taza tradicional de té matcha
Pastel de té matcha

Confieso mi adicción al té matcha. El matcha es un té verde molido en forma de polvo. A pesar de que su origen es chino, con el tiempo ha arraigado en Japón. El “paraíso” del té matcha es Kioto, pero se encuentra por todo el país. Para su preparación en la ceremonia del té se requieren utensilios específicos: primero colarlo para eliminar los grumos con una espátula de madera, el matcha colado se deposita en un recipiente llamado chaki, con una chashaku (estrecha cucharilla especial de bambú) se pone una medida en un cuenco de té llamado chawan. Se vierte agua a 85 grados, se agita la mezcla con una brocha de bambú llamada chasen, hasta lograr una consistencia espumosa en la superficie. Ya está preparado para tomar. La variante “matcha latte” se sirve con leche y se puede tomar frío o caliente. Pero no todo queda en una deliciosa taza de té matcha… Hay helado de matcha , mochis de té matcha, pasteles de té matcha … y un sinfín de variedades todas ellas riquísimas. ¡Bienvenidos al universo matcha! 

10. COMPRAR UNA KOKESHI

Son muchos los souvenirs y regalos en Tokio. Ir de compras en Japón es una experiencia en sí misma. Desde las compras tradicionales como un kimono, un abanico japonés, artículos de electrónica, cuencos de barro específicos para el té o la gastronomía japonesa, amuletos de todo tipo, un equipo completo de caligrafía u origami… infinidad de compras atractivas. Pero hay un objeto especial que me robó el corazón en mi viaje a Japón: las tradicionales muñecas kokeshi. Originarias del norte de Japón, en la región de Tohoku, están fabricadas manualmente con madera y son simples: un tronco a modo de cuerpo y una bola a modo de cabeza. No poseen ni brazos ni piernas y están pintadas con motivos florales y líneas. Existen hasta once tipos distintos de kokeshi. El artesano da rienda suelta a su creatividad en cuanto a la mezcla de formas, colores y diseño. Habitualmente se utiliza el rojo para los detalles florales y el negro para pintar la cara y el pelo. En la parte inferior está marcada la firma del artesano. El proceso de elaboración es completamente artesanal y es curioso conocerlo. Tengo una kokeshi en mi casa y ¡me encanta observarla!.

11. DISFRUTAR DE UN FESTIVAL GASTRONÓMICO

Al margen de las curiosidades gastronómicas japonesas: la carísima carne de Kobe, las más de 200 variedades de chocolatinas Kit Kat, la cultura del té matcha, el tradicional sake, la exhibición de réplicas de comida en plástico a modo de carta y un sinfín de opciones, el disfrute gastronómico en Japón está asegurado. Lo más popular y que encuentras en cualquier lugar es: el sushi (base de arroz con pescado crudo o semi-cocinado); la Tempura (fritura de verdura y marisco rebozados); Yakisoba (fideos de harina de trigo fritos con verduras y/o carne); Yakitori (pinchazos de pollo a la brasa con salsa); Gyozas (empanadillas rellenas de verduras o carne); Ramen (fideos en sopa caliente con diferentes ingredientes); Udon (fideos gruesos); Mochi (postre delicioso elaborado con pasta de arroz dulce y rellenos de helado). A diferencia de lo que estamos acostumbrados en Europa, en donde un restaurante japonés sirve en su carta todas las especialidades, en Japón existen restaurantes por especialidad: restaurantes en donde sólo sirven ramen, o sólo sushi etc.. Esta especialización permite degustar la variedad que prefieras con una alta calidad y no necesariamente caro. Comer comida japonesa en Tokio, una de las experiencias que no hay que perderse.

Plato de Ramen en un restaurante de Ginza
Japonesa comiendo un tentempié

12. PERDERSE POR CUALQUIERA DE LOS CÉNTRICOS BARRIOS DE LA CIUDAD

Son 23 los barrios que conforman el área de la ciudad de Tokio. Cada uno de estos distritos es una entidad autónoma con su propio alcalde y asamblea. Los servicios públicos están centralizados en el Gobierno Metropolitano de Tokio. Las dimensiones de Tokio son enormes y se visitan habitualmente los barrios más famosos: Ginza (es el equivalente a la Quinta Avenida por sus tiendas de lujo, bulevares y galerías de arte); Akihabara (la tecnología y el manga); Shinjuku (la zona que concentra más rascacielos, edificios comerciales y hoteles de lujo); Shibuya (el barrio de los jóvenes, compras y el mítico cruce de las seis calles); Sumida (relajado crucero por el río); Asakusa (alberga el Templo Senso-Ji, con mucha actividad durante el día pero se vacía por la noche); Harajuku (los domingos se reúnen los jóvenes y exhiben sus estilos de moda, el Santuario Meiji se ubica en esta zona , así como el parque Yoyogi y la comercial calle Takeshita); Odaiba (isla artificial construida en la bahía de Tokio, se llega a bordo del monorrail sin conductor); Akasaka y Roppongi (distrito de los negocios y del ocio). Para todos los gustos.

13. COMPRAR UN BINIIRUGASA

Vendedora de biniirugasas en un puesto de la calle Nakamise , cerca del Templo de Senso-ji

Llegas a Tokio. Empieza a llover. Necesitas un biniirugasa. Es decir, un clásico de las grandes ciudades japonesas en días de lluvia. Cuando llueve las calles se llenan de personas con paraguas de plástico transparente. Son baratos (unos 350 yenes), prácticos y efímeros. Se venden en casi cualquier lugar (hasta en las farmacias) y no llevan ninguna identificación ni marca, por lo que es habitual que un mismo paraguas pase por varias manos. Alguien se lo descuida y llega otro, lo recoge y lo utiliza. Y cuando se rompe, se tira. Pero la auténtica utilidad de este objeto es su trasparencia. En ciudades tan populosas como Tokio, te cruzas con cientos de personas y la transparencia del biiniirugasa  permite tener un campo de visión suficiente para no chocar, superando cualquier tipo de obstáculo. Así que, en tu viaje a Tokio, no hace falta que te lleves el paraguas de casa.

Ejecutivos japoneses en el barrio de Shibuya portando su biniirugasa

14. JUGAR EN UN PACHINKO

Una de las curiosidades de Japón es el Pachinko, que deriva de pachin (golpear) y ko (bola) y de eso va: un juego del millón en el que cientos de bolas se abren camino entre agujeros y pasadores haciendo un ruido estruendoso, mientras los jugadores se pasan horas y horas haciendo girar un tirador con la mano. Hombres y mujeres, jóvenes y mayores. Entrar en una sala de Pachinko es meterte en otra dimensión: una intensa y llamativa iluminación, un ruido ensordecedor (desagradable si no estás acostumbrado), humo y gente mirando fijamente su pantalla, sin inmutarse. El jugador compra en una máquina gran de cantidad de bolitas de acero para insertar y jugar.  Hay operarios que se encargan de ir cargando las máquinas con bolitas de acero. Al final del juego las bolitas se cambian por regalos o dinero. La ley en Japón  prohibe el juego…

Hay una serie de normas no escritas para jugar al Pachinko:

-No mostrar alegria si ganas o tristeza si pierdes 

-No hables con ningún jugador

-No toques las bolas metálicas de los otros jugadores

-Si quieres reservar una máquina deja un paquete de tabaco o un abrigo en la silla 

-No lleves niños contigo

15. VISITAR EL MERCADO DE PESCADO DE TSUKIJI

Exteriores del Mercado de Tsukiji
Interior del Mercado de Tsukiji

Visitar el Mercado de pescado de Tsukiji (su nombre oficial es el Mercado Mayorista Central Metropolitano de Tokio) es una experiencia imprescindible. Hace tiempo que anuncian su traslado a una nueva ubicación, por el momento sigue en su localización  actual que tiene el encanto de lo viejo, caótico y desfasado. Para visitar las subastas de pescado hay que madrugar y acceder (previa reserva). A pesar del gran madrugón y llegar a las 4 am, fue tarde y las plazas ya estaban asignadas, así que empezamos a caminar por los alrededores del mercado, mientras empezaba la actividad en los almacenes, tiendas y restaurantes. Hay muchas formas de disfrutar de este mercado y una de ellas es verlo despertar desde su exterior: los empleados perfectamente alineados escuchando las consignas del jefe para abordar las tareas del día, tiendecitas, puestos de comida, restaurantes y los trabajadores que se mueven de aquí para allá en unos pequeños vehículos a motor que, si te descuidas, te atropellan… Nunca se nos hubiera ocurrido desayunar sushi a horas tan intempestivas, pero ya que estábamos… ¡Mmmmmm! ¡Exquisito!, el mejor sushi que hemos comido en nuestra vida y a las 5.30 de la madrugada. Sólo para eso, ya vale la pena el madrugón sin subasta de pescado. A partir de las 10 de la mañana, se puede acceder al interior del mercado y pasear entre mil tipos distintos de productos marinos, algunos que no has visto en tu vida: unas almejas gigantes del tamaño de un besugo; anguilas (o similares) de todo tipo y condición; atunes enormes enteros, cortados, semicortados; pescado de múltiples colores; marisco… en fin, un festival marino digno de la que es considerada la mayor lonja de pescado del mundo. Y lo más increíble: no huele a pescado…

Autor entrada: Bea

Bea
Soy Bea. Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Conocer , experimentar y rodar por el mundo.

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