Aquí se inspiró Serrat para componer “Mediterráneo”

Miro por la ventana y el mar está bonito. Azul intenso y tranquilo. Un día de sol precioso. Desconecto unos minutos después de horas de estudio. Los padres de mi amiga Anna nos han cedido su apartamento en la Costa Brava. Un lugar inmejorable para preparar los exámenes de la facultad. Hace dos días llegué con la Sarfa (autocar de línea que conecta Barcelona con Palafrugell). Aquí no llega el tren y todavía no tengo coche. 

Calella de Palafrugell vista desde el Hotel Sant Roc

Siempre he tenido un vínculo especial con este lugar. Han pasado más de tres décadas desde que preparábamos exámenes universitarios y sigo disfrutando del mismo paisaje, la misma esencia y la misma luz. Con los años he ido cultivando mi pasión por este pequeño pueblo marinero. Nunca lo he abandonado. Intento abrazarlo cada año en cualquier estación del año. 

Platja de Port Bo

Los pescadores ya no faenan en la Platja de Port Bo. Calella ya no es un pueblo de pescadores, pero su núcleo marinero sigue intacto. Les voltes (las arcadas abovedadas tan características de esta población) siguen siendo una ventana inmejorable para divisar la playa y el mar. Después de Port Bo, la ruta continua rodeando el mar hasta llegar a la terraza de Can Genís más conocida como la “casa rosa”. Hoy la veo menos rosa que en otras ocasiones, la habrán pintado en un tono más tenue. Desde esta terraza privada, mirador y tránsito de los que pasean por el pueblo observando el mar, se divisa una preciosa panorámica de Port Bo

Platja de Port Bo y la “casa rosa” al fondo

“Confieso que tengo una cierta debilidad por Calella de Palafrugell”, escribió Josep Pla en 1966. “Es uno de los lugares que tienen más gracia de nuestra costa norte. Es un pueblo prodigiosamente bonito”. Así describe Calella el escritor ampurdanés en “Navegació d’estiu”, en su segundo volumen de Obra Completa. Pla describió como nadie su tierra: la Costa Brava“El mar visto a través de una arcada… ¿existe una cosa más prodigiosamente bella?, escribe Pla en su pueblo de veraneo, Calella de Palafrugell

Les Voltes en la Platja de Port Bo

El paseo continua hasta la Platja del Canadell, en la parte norte del pueblo, la más grande y arenosa, antiguamente una playa salvaje y hoy una de las más concurridas. Encima de la arena y debajo del paseo, allí en donde antes habían casas de pescadores, hoy se han convertido en colorísticos apartamentos turísticos. Abrir la puerta, pisar la arena y ya estás en la playa: un autentico privilegio. Las familias pudientes de Palafrugell propietarias de las casas del Paseo del Canadell se instalaban aquí en verano, entre ellas la familia Pla. 

Platja del Canadell y sus casas de pescadores

 

Más allá y resiguiendo el mar, continuo el Camino de Ronda que lleva al pueblo de Llafranc , el siguiente después de Calella de Palafrugell. Este es uno de los tramos más bonitos de la Costa Brava. Dejando la Platja de Canadell, subo unas escaleras, giro y a mis espaldas tengo una imponente vista de Cap Roig, en donde he asistido a memorables conciertos veraniegos.

Atardecer invernal en la Platja de Canadell
Les Voltes: una ventana al mar muy especial

Hoy es mi cumpleaños y, una vez más, he querido volver a disfrutar de Calella de Palafrugell. La playa de Port Bo está vacía, solo algunas barcas salpican la arena. Mas allá y bañadas por el mar, las rocas en las que me sentaba hace años para ver la popular cantada de habaneras. Al fondo, en el horizonte las Illes Formigues (Islas Hormigas). 

Vista de Calella de Palafrugell desde la Cala Sant Roc

Me acompaña un día frío y soleado y un sabroso arroz, sentada frente al mar en un restaurante de “les voltes”. Una gaviota argéntea me observa fijamente, erguida y lustrosa. Esa mancha roja en el pico, es la que golpea la cría para que la madre regurgite al suelo la comida y ella pueda alimentarse. Eso estudiaba en cuarto de carrera en la asignatura de Etología para un examen que preparé aquí, en el apartamento de los padres de mi amiga Anna. Han pasado muchos años pero este bello rincón de la Costa Brava sigue intacto.

Juanito (como le llamaba su madre) también miraba por la ventana y veía ese mismo azul del mar que le inspiró a componer la canción “Mediterráneo”. Se iniciaban los 70 y Joan Manuel Serrat supo reflejar toda la esencia en esta mítica canción, ya convertida en himno al Mar Mediterráneo:

Qué le voy a hacer, si yo
Nací en el Mediterráneo
Nací en el Mediterráneo

 

Autor entrada: Bea

Bea
Soy Bea. Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Conocer , experimentar y rodar por el mundo.

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