Lo que no hay que perderse de Bruselas

Bruselas ostenta tres capitalidades.

Capital de un país: Bélgica; capital de una región: Flandes y capital institucional de la Unión Europea. Hoy está más viva que nunca.

La Grand Place, el corazón de Bruselas

Nada queda de aquella aburrida ciudad que conocí hace 30 años en un viaje por Flandes. La Bruselas de hoy es una ciudad muy interesante, bonita, animada, con mucho ambiente nocturno en sus calles y terrazas e intensa vida cultural. Además, dicen que su cerveza y chocolate son los mejores del mundo. Y yo soy una adicta al chocolate… Los vuelos baratos y la proximidad a España facilitan una escapada que no defrauda. Estas son algunas de las experiencias que tuve la oportunidad de disfrutar en una visita de fin de semana a Bruselas.

Delirium tremens, una famosa marca de cerveza belga, cuyo emblema es un elefante rosa

LA GRAND PLACE: Impresiona entrar a esta enorme plaza desde cualquiera de sus entradas. Hay quien la considera la plaza más bonita del mundo. Sin duda está entre las mejores. Su origen, un mercado de abastos de la Edad Media y casas gremiales. En el siglo XVII quedó destrozada tras un bombardero del ejército francés, pero fue reconstruida gracias a la perseverancia de los ciudadanos y hoy podemos disfrutarla, de día y de noche.

Casas gremiales en la Grand Place, Bruselas
Detalle de las casas gremiales de la Grand Place, Bruselas
Celebración futbolística en la Grand Place, a propósito del tercer puesto del equipo belga en el Mundial 2018
Panorámica nocturna del Ayuntamiento en la Grand Place, Bruselas

MANNEKEN PIS: El símbolo más conocido de Bruselas y protagonista de los miles de souvenires para turistas. El “Niño Meón” se encuentra cerca de la Grand Place, en una esquina  tras una verja. Después de varios robos, el original de esta estatuilla de bronce del siglo XVII, está bien guardada en el Ayuntamiento. La que vemos en la calle es un réplica. Son varias y variopintas las leyendas que explican el origen del Manneken Pis. Su guardarropa contiene casi 1000 vestimentas, expuestas en el Museo de la Ciudad. El repertorio de vestidos es inacabable. La primera vez que lo ves, sorprende su tamaño con sus escasos 65 centímetros de altura. 

El Manneken Pis vestido con el traje tradicional francés, Bruselas

LA CATEDRAL: La visita a la Catedral gótica de Bruselas es una parada obligatoria. Finalizada a mediados del siglo XV y construida sobre una colina, con sus dos torres exteriores simétricas de 65 metros de altura preside uno de los importantes cruces de la ciudad. El interior es rico en bóvedas, columnas, estatuas y capillas, todo ello al más puro estilo barroco-rococó y eregido en honor a dos santos: San Miguel y Santa Gúdula, protectores de la ciudad. Una de las iglesias más relevantes de Bélgica.

Interior de la Catedral de Santa Gúdula y San Miguel, Bruselas

GALERIAS SAINT HUBERT: Fueron las primeras galerías comerciales de Europa. Construidas en 1846, son uno de los símbolos de Bruselas. Resulta muy agradable pasear por este bulevar cubierto con techo de vidrio, a diferentes horas del día. Comprar chocolate en una de sus múltiples chocolaterías de lujo (a cual mejor y más apetitosa) o tomar un café  tranquilamente en una de sus terrazas. Todo con un corte clásico. Aquí se ubicó la primera tienda de Nehaus, mi marca de chocolates favorita. Saliendo de las galerias por el extremo de la Rue de la Montagne, se accede a la Place de l’Agora, una encantadora placita empedrada, con su fuente y rodeada de edificios medievales. Un lugar encantador para reposar de los paseos por la ciudad. 

Galerias Saint Hubert, Bruselas

MEJILLONES CON PATATAS FRITAS: La tradición de los “moules-frites”, el plato más típico de la gastronomía belga, es una experiencia que no hay que perderse en una visita a Bruselas. Se sirven en la misma olla en la que se preparan y se condimentan con crema de roquefort, con vino blanco, nata… Están buenos en cualquiera de sus variedades. Uno de los restaurantes tradicionales para degustar los “moules-frites” es Chez Leon, a pocos pasos de la Grand Place, sirven este plato desde hace 125 años. Un lugar turístico pero interesante. ¡Qué aproveche! 

Mejillones con patatas fritas, uno de los tradicionales platos de Bruselas

Las patatas fritas, además de acompañar a los mejillones, se sirven como aperitivo en cucuruchos hechos con periódicos. ¡Me encantan las patatas fritas!

RUTA DEL CÓMIC: Pasear por la ciudad descubriendo murales con cómics: otro atractivo de Bruselas. Desde Tintín, pasando por Astérix y Obélix o Lucky Luke. En La Oficina de Turismo facilitan un mapa con la ruta y situación de los murales, gran parte de ellos ubicados en el centro.  

Uno de los murales más visitados , muy cerca del Manneken Pis

MUSEO DEL CÓMIC: Seguimos con el cómic, un arte de especial importancia en Bruselas y Bélgica. Grandes autores como Hergé, autor de Tintín o Peyo el creador de los Pitufos, son hijos de esta ciudad. La palabra “cómic” se designa en francés como “Banda dessinée”, por lo que el Centro Belga del Cómic es el Centre Belge de la Banda Dessinée. Un divertido museo que recoge las obras y personajes del cómic belga. El edificio que lo alberga ya vale la pena ser visitado: un diseño art nouveau creado por el famoso arquitecto modernista belga Víctor Horta. Un museo diferente y auténtico paraíso para los amantes del cómic.

Centro Belga del Cómic, Bruselas
Tintin, el personaje más famoso del cómic belga
La autora observando una obra en el Centro Belga del Cómic, Bruselas
Vestíbulo del Centre Belge de la Bande dessinée, Bruselas

CERVEZA BELGA: La tradición de la cerveza belga se convirtió en 2016 en patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. Bélgica cuenta con unas 200 fábricas cerveceras que producen unos 1500 tipos diferentes de cerveza, todas ellas a base de cebada fermentada, agua y lúpulo. Es la bebida nacional y no puede faltar en ningún bar belga. Reunirse alrededor de una cerveza forma parte de su cultura . En cada provincia hay museos, clubes, fábricas, festivales, bares y restaurantes dedicados a esta bebida. Es un buen momento para la cerveza, la proliferación de marcas artesanales, el aumento de consumidores y de tiempo para el ocio, han incrementado su consumo. Y cada marca se bebe en su propia copa original. A la voltre santé! . Proost!

EL PARAÍSO DEL DULCE: Los golosos encontrarán en Bruselas un auténtico paraíso. El chocolate belga, considerado uno de los mejores, se exhibe con delicadeza en las mejores chocolaterías del mundo. Ha habido una proliferación de este tipo de establecimientos en los últimos años. En las calles colindantes a la Grand Place, encuentras una tienda de chocolate a continuación de otra, a cual de ellas más apetitosa. Los gofres belgas, preparados con una masa de levadura, son otra especialidad dulce. Los venden en casi cada esquina y son ampliamente consumidos por los turistas. Sólo espolvoreados con azúcar glass o con frutas, nata y otros complementos. Una buena inyección calórica para las intensas caminatas por la ciudad.

Chocolateria en las Galerias Saint Hubert, Bruselas
Los famosos gofres belgas, Bruselas

SAINT JACQUES, EL BARRIO GAY: Bruselas tiene un barrio liberal, colorido y con ambiente   cerca de la Grand Place, es el barrio gay denominado de Saint Jacques. Es fácil acabar en él porque el famoso Manneken Pis está dentro de sus límites. Paseando al atardecer, te encuentras con cafés, terrazas y restaurantes muy frecuentados. Una cerveza o una copa antes de la cena. El restaurante Le Plattesteen tiene una solicitada terraza junto al mural más famoso del barrio.

El mural más famoso del barrio gay de Bruselas

Hay más. Más lugares y rincones que visitar en Bruselas. Como el Atomium, Palacio Real, Palacio de Justicia, de La Bolsa, parques… Pero algo hay que dejar para la próxima visita, ¿no?

Autor entrada: Bea

Bea
Soy Bea. Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Conocer , experimentar y rodar por el mundo.

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