Del desierto a la opulencia, Dubái

Febrero . Se sobrevuela el desierto infinito y de repente, en medio de la nada, aparecen inmensos rascacielos que tocan el cielo.

El emirato de Dubai se ha convertido , en poco más de una década,  en la ciudad más moderna de Oriente Próximo. El emir Mohamed Bin Rashid Al Maktoum  rige los destinos de uno de los siete emiratos que integran los Emiratos Árabes Unidos.

 

Los hombres visten de blanco impoluto , una túnica llamada kandora que acompañan con el hatta colocado en la cabeza. Las mujeres el velo hijab y una túnica negra, la abaya, debajo de la cual visten lujosa ropa occidental y altos tacones. Muy maquilladas para los cánones occidentales.

Entré en un reluciente aseo de señoras en el mayor centro comercial del mundo y pude observar cómo se retiraban el hijab para atusarse el cabello y retocar el maquillaje.El contraste del interior y exterior es sorprendente. Cohabitan en su cuerpo dos mundos: el Oriental que muestran y el Occidental que esconden.

Todo es superlativo en este pequeño país. Observar la ciudad desde lo alto de la Burj Khalifa , con sus 828 metros de altura, es un espectáculo único. Sin duda, no hay que perdérselo. Y cuando estás frente a tal magnificencia , te preguntas : ¿Quién ha construido este maravilloso a la par que opulento y obsceno edificio?. Y entonces identificas que las desigualdades también son grandilocuentes.

Entre polvo , arena y temperaturas insoportables , los grandes rascacielos crecen a la misma velocidad que la miseria de  los bengalíes, chinos, filipinos, pakistaníes, indios y nepalíes que construyen la ciudad por 150 € al  mes.

Ellos no tocan el cielo.

Autor entrada: Bea

Bea
Soy Bea. Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Conocer , experimentar y rodar por el mundo.

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