Essaouira, un delicioso rincón marroquí

Existe un lugar tranquilo en el que el olor a mar te envuelve. Donde poder disfrutar de sus playas sin masificaciones. Con cañones fabricados en Barcelona, vestigio de una fortaleza que hubo que defender. Con gentes amables y una medina para saborearla lentamente. Estamos en Essaouira, en la costa de Marruecos y a escasas tres horas en vehículo desde Marrakech.

Los primeros extranjeros en llegar fueron los fenicios. Después los griegos, cartagineses y romanos. En el siglo XV los portugueses se instalaron y la denominaron Mogador construyendo el puerto y las fortalezas. Después los franceses durante el protectorado y hasta ha pasado por aquí la serie Juego de Tronos. Su agitada historia confiere a este lugar una personalidad especial. 

Un cuarteto inexcusable en Essaouira: el puerto, la medina, la fortaleza y la playa. Y no necesariamente por este orden.

En el  puerto de Essaouira, te dan la bienvenida las gaviotas que se pelean por un bocado de pescado que venden en los puestos. El atardecer es un momento mágico. Sus gentes pasean pausadamente por la muralla que rodea el puerto. Las barcas azules abigarradas esperan su próxima salida al mar y algunos pescadores están faenando y poniendo a punto sus barcos y redes multicolores. El azul es el protagonista. Cenar un buen pescado fresco que llega diariamente, en uno de los múltiples restaurantes del puerto, es una excelente manera de finalizar el día.

La Medina de Essaouira declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001, merece varias visitas para ir descubriendo sus rincones. Pasear por sus calles y callejuelas, hablar con sus paisanos sentados plácidamente en la puerta para “ver  pasar”, fotografiar a las niñas que tímidamente se esconden, o comprar un producto típico en sus zocos  con el obligado regateo, son actividades interesantes. Pero, para mí, lo mejor fue poder fotografíar a discreción puertas y ventanas. Mi colección creció ostensiblemente después del viaje a  Essaouira. ¡Y cómo disfruté!

La fortaleza de Essaouira , la kasbah es un tipo de fortificación bereber. Un agradable paseo por sus suelos de piedra entre cañones, ya dormidos, ofrece unas  magníficas vistas del Atlántico. Los cañones, perfectamente alineados y apuntando al mar, algunos de ellos curiosamente fabricados en Barcelona como figura grabado en su superficie.  El paseo fortificado alcanza la plaza Moulay el Hassan, el centro neurálgico de la población . 

La playa de Essaouira  amplia , tranquila y ventosa,  luce junto a la ciudad amurallada. Caminar, darse un baño, tomar el sol, un paseo en camello o hacer surf, todo ello es posible en la playa de  Essaouira, uno de los de centros surfistas de la región.

El moderno paseo marítimo, carente de personalidad, discurre paralelo a la playa con hoteles y apartamentos de nueva construcción, ya fuera de las murallas. 

Alojarse en uno de los tradicionales y bonitos Riads, dentro de la medina, es el ingrediente final para disfrutar de esta belleza.

Essaouira, por algo es llamada “la perla del Atlántico”.

 

Autor entrada: Bea

Bea
Soy Bea. Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Conocer , experimentar y rodar por el mundo.

2 thoughts on “Essaouira, un delicioso rincón marroquí

    Alberto

    (28/08/2017 - 02:48)

    ¡Gracias por el artículo! Me lo guardo a favoritos para tenerlo presente en un futuro.

      Bea

      Bea

      (09/09/2017 - 08:03)

      Muchas gracias Alberto! Espero que tengas la oportunidad de visitar este interesante lugar

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