La bella Costa Amalfitana

Esta parte de la costa italiana bañada por el Mar Tirreno nos evoca un descapotable de los años 60 por la serpenteante carretera amalfitana, con un pañuelo al viento, para acabar saboreando un delicioso limoncello. Esta sucesión de acantilados que se precipitan a un mar de intenso azul, fueron la cuna de la Dolce Vita de artistas y aristócratas. Villas, hotelitos y pueblos bonitos con pendientes imposibles. Y limones, muchos limones.

Alquilar un coche o una tradicional Vespa se hace imprescindible para moverse entre curva y curva, pueblo a pueblo, a través de esta carretera encajonada entre la montaña y el mar. Los imprescindibles de esta costa Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1997: Sorrento, PositanoAmalfiRavello (mi preferido) y la Isla de Capri.

Sorrento, a pocos kilómetros de Nápoles, fue la elegida para pernoctar en nuestra estancia en la Costa Amalfitana y punto de partida de posteriores excursiones. Rodeada de limoneros y montañas, Sorrento es un precioso balcón al mar desde donde fotografiar unos bonitos atardeceres. Cuando empieza a caer el día, un delicioso paseo atravesando la Piazza Tasso (el centro neurálgico) nos lleva al mar y allí coincidimos todos: fotografiando desde el acantilado, los tonos amarillos y naranjas que lo inundan todo. Desde aquí la Bahía de Nápoles impone y el Vesubio también. 

Atardecer en Sorrento

Pasear por el laberinto de callejuelas del centro, algunas muy transitadas y otras no tanto, todas llenas de tratorias y pequeñas tiendecitas artesanas con los productos típicos de la región. Cenar en una terraza de los muchos restaurantes, viendo el trasiego pasar y acabar el día con una copita del obligado limoncello. Este es un buen plan en Sorrento.

Tienda artesanal en el centro de Sorrento

Hablar de Sorrento es hablar de sus limones con Denominación de Origen. La antigua receta del  Limoncello, tradición que pasa de generación en generación. A pesar de que puedas encontrar este licor en toda Italia, el auténtico es el que se obtiene de los limones de Sorrento y la península sorrentina. Un limón grande, oloroso y de cultivo biológico. 

Seguimos la ruta y llegamos a Positano, uno de los pueblos con más encanto de la Costa Amalfitana. Con sus casas color pastel que se desparraman por la ladera de la montaña, hasta llegar a una pequeña playa con bares y restaurantes. Mientras íbamos descendiendo las pendientes imposibles, entre tiendecitas y paradas, en donde los turistas compran los pertinentes souvenirs, pensaba: ¿y por dónde transportan todo el material necesario para abastecer al pueblo?.

Ladera de Positano, Costa Amalfitana

Al final de la jornada en Positano obtuve la respuesta: debido a una lesión, no pude volver a subir de vuelta las interminables cuestas hasta alcanzar el coche, que se aparca en lo alto del pueblo. Así que vimos unos carros motorizados pasando por delante de la calle contigua a la playa. Pregunté si me podían llevar hasta “la cima” de nuevo. Dicho y hecho. Entonces descubrí que existe un Positano invisible a los turistas: una pequeña carretera que asciende escondida entre túneles y puentes y que permite transportar todo el material que necesitan. 

Al final del recorrido por esta sinuosa carretera se llega a la población de Amalfi (que da nombre a la costa) que fue una de las cuatro grandes repúblicas marineras de Italia junto a Pisa, Génova y Venecia. Amalfi fue la primera pero la más corta: los normandos la conquistaron en el siglo XI. Su catedral y campanario dan testimonio de su pasado esplendor. Sus casas colgadas de la falda de la montaña llegan al mar. Cerca de Amalfi se visita la gruta Esmeralda, un gran espacio inundado con estalagmitas y estalagtitas bañadas por una luz verde esmeralda procedente del reflejo del sol filtrado a través de una entrada submarina.

Puerto de Amalfi , Costa Amalfitana

A diferencia del resto de pueblos de la Costa Amalfitana, Ravello está ubicado en el interior. Desde Amalfi y subiendo por una carretera zigzagueante durante unos 7 kilómetros, se llega a esta preciosa localidad entre colinas. Cuando paseas por los jardines de Villa Rufolo con sus buganvillas, rincones encantadores y unas imponentes vistas sobre el mar, comprendes porqué Wagner se inspiró para componer en este lugar. Todo es magnífico: el entorno, el aire que respiras, el intenso azul del mar bajo tus pies… Tiene que ser una gozada disfrutar de un concierto aquí, durante su festival de verano. Ravello es sosiego, calma y una bella decadencia.   

Vista desde los jardines de Villa Rufolo, Ravello
Villa Rufolo, Ravello

La conocida Isla de Capri se encuentra frente a la península de Sorrento por lo que la distancia más corta es en barco unos 25 minutos. Nada más llegar a la isla nos recibe una lujosa tienda de Prada: estamos en Capri, reducto de lujo y visitas ilustres. El centro histórico es bonito y muy chic, para satisfacer los refinados  gustos de sus visitantes. Pasear sin rumbo entre sus callejuelas, bonitas tiendas, cafeterías y restaurantes o caminar por un camino de ronda con soberbias vistas al mar, son dos de las muchas actividades que hacer en la isla.

Puerto de Marina Grande, Isla de Capri

En un tour en barco de unas dos horas alrededor de la isla se aprecian sus bahías y cuevas. La más famosa la “Grotta Azzura” (Cueva Azul). Dicen que es uno de los lugares más mágicos de Capri, yo no tuve la oportunidad de conocerla, una buena excusa para volver y disfrutar de este rincón de la Costa Amalfitana. También se puede ver la isla desde las alturas  subiendo al Monte Solaro en telesilla. 

Y cuando uno se ha cansado de vistas, mar, puestas de sol, limoncellos y curvas, siguiendo dirección a Nápoles y a escasos kilómetros de Sorrento están las ciudades romanas de Pompeya y Herculano que se han conservado enterradas en las cenizas de la erupción del Vesubio allá por el año 79 d.C.

Ciudad de Herculano

Y el final de la ruta nos lleva hasta Nápoles , pero eso se merecería otro post.

Autor entrada: Bea

Bea
Soy Bea. Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Conocer , experimentar y rodar por el mundo.

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