25 días de road trip por Filipinas en 35 imágenes

Filipinas significa preciosos campos de arroz, coloridos vehículos llamados jeepneys, barcas llamadas bangkas, volcanes activos, tiburones ballena, diminutos primates llamados tarsios, ciudades caóticas, verdes palmeras y aguas cristalinas en cualquiera de sus más de 7000 islas. El único país católico del Sudeste Asiático: una herencia del dominio español durante 350 años y en dónde no logró arraigar el castellano. Del idioma y educación se encargaron los americanos en sólo 50 años. En Filipinas se habla inglés, tagalo y “taglish”. Beben San Miguel, cantan en karaokes y sonríen. Gente amable y hospitalaria que te acoge con alegría.

El Nido, Isla de Palawan

Para conocer las miles de islas de este rincón del Océano Pacífico, necesitaríamos una vida. Estamos obligados a seleccionar. Este es el itinerario de un road trip de 25 días por Filipinas:

Isla de LuzónManila-Talisay-Volcán Taal-Manila-Banaue-Batad-Sagada-Vigan-Laoag

Isla de Bohol: Tagbilarán-Centro conservación de Tarseros- Río Loboc- Chocolate Hills-Tagbilarán

Isla de Negros: Dumaguete-Isla de Apo-Dumaguete-Bais City-Manjuyod White Sand Bar-Dumaguete

Isla de Siguijor: recorrido por la isla-Playa de Kagusan-Árbol de Balete

Isla de Cebu: Oslob(tiburones ballena)-Cebu City

Isla de Palawan: Puerto Princesa-Sabang-EL NIDO-Archipiélago de las Bacuit- Vuelo a Manila

Un Road Trip en 25 imágenes

1. Manila, la ciudad más latina del continente asiático. Barrio de Intramuros.

Capital del país, situada al sur de la Isla de Luzón y megápolis de más de 20 millones de habitantes. Ciudad congestionada, ruidosa, contaminada, caótica y segura. Dicen que una de las ciudades con el peor tráfico del plantea (doy fe de ello). Fue completamente destruida durante la Segunda Guerra Mundial y quedan pocos vestigios coloniales de la larga ocupación española. Merece una visita antes o después de sumergirnos en las paradisíacas playas del país. La parte más bonita es Intramuros.

2. Carrito de los helados, Manila

Las palabras en castellano se cuelan en el día a día de Filipinas. Los carritos de helados en Manila se llaman “Señor” y los vendedores son señores. Están numerados y se encuentran especialmente en Intramuros, el recinto histórico de la ciudad y único reducto de la época colonial.

3. Jeepneys, el transporte más popular

El trasporte más popular de Filipinas. Con sus divertidos colores y extravagantes decoraciones, proceden de los Jeeps utilizados por el ejército estadounidense, abandonados en la Segunda Guerra Mundial. Los pasajeros se sitúan uno al lado de otro en dos largos asientos enfrentados entre sí. Son baratos, ruidosos y muy contaminantes. No te puedes ir de Filipinas sin subir a un Jeepney.

“En un viaje a Filipinas, no se pueden obviar los campos de arroz en Banaue, al norte de la Isla de Luzón. Uno de los paisajes más bonitos del país”

4. Campos de arroz en Banaue

Nos adentramos en los Montes Ifugaos, entre terrazas de arroz y aldeas que salpican el valle. En triciclo,  se circula por la angosta carretera que conecta los pueblos y los principales miradores desde donde divisar esta maravilla del norte de la Isla de Luzón. Caminar entre milenarias terrazas de arroz es una de las mejores experiencias en Filipinas.
Cerca de Banaue, las abuelas octogenarias Ifugao, esperan a los escasos turistas en los miradores del valle. Exhiben sus vestidos, gorros y abalorios. Bajan desde las montañas al valle para conseguir algo de dinero. No piden. Sólo sonríen tímidamente.

5. Iglesia colonial de San Agustín, Paoay. Ilocos Norte

En Filipinas existe un profundo sentimiento católico. Las iglesias están repletas de feligreses que rezan con fervor. Fueron los sacerdotes los encargados de gestionar la colonización española de casi cuatro siglos y eso dejó huella. Son muchas las iglesias barrocas que construyeron los españoles y varias de ellas catalogadas como Patrimonio de la Humanidad, por ejemplo la de San Agustín en Paoay, ubicada al norte de la Isla de Luzón. Construida entre el siglo XVII y XVIII en estilo “barroco antisísmico”, con grandes contrafuertes, paredes de gran espesor y el campanario separado de la nave principal.

6. Navegación por el Loboc River, Isla de Bohol

Navegar por el río Loboc en una de las embarcaciones tradicionales, es una delicia. La barca discurre tranquilamente entre densa vegetación, palmeras y niños que se agarran con cuerdas a la barca para navegar, jugando y divirtiéndose. A pesar de ser una actividad para los turistas, vale la pena esta experiencia.

7. Mono tarsero, Tarsier Sanctuary. Isla de Bohol

Existe un primate curioso que se puede observar en el Philippine Tarsier Foundation en la Isla de Bohol. La desforestación de la jungla, la caza y los perros callejeros amenazan la supervivencia de este pequeño primate de ojos grandes y dedos largos. El Santuario Tarsero protege a unos doscientos individuos de su extinción, aunque no logra protegerlos de los turistas. La desenfrenada caza por fotografiarlos, excede los límites de respeto y cautela. Dicen que se estresa fácilmente y doy fe: mientras yo intentaba hacer una fotografía desde una distancia prudencial, varios móviles y cámaras se interponían en mi camino perturbando la paz del tarsero.

8. Verde turquesa y azul intenso, Oslob. Isla de Cebu

El azul turquesa sugiere paraíso y en Filipinas son muchos los lugares paradisiacos. Era por la tarde y el sol empezó a esconderse, dejando paso a unas nubes densas y oscuras. Amenazaba tormenta. El mar tranquilo y, por supuesto, de color verde esmeralda. Al fondo dos bangkas amarradas y balanceándose. ¡Qué bonita escena!. Muy cerca de aquí, se puede nadar con los tiburones ballena. Una actividad cuestionable, polémica, muy turística y masificada. Probablemente éste no sea el mejor lugar para ello, pero tener la oportunidad de sumergirte en el mar con un pez de más de 15 metros que nada lentamente muy cerca de ti, es una experiencia brutal. Allá abajo te evades de todo y sólo estás tu y el enorme tiburón ballena. 

9.  Chocolate Hills, Isla Bohol

En una corta caminata en la Isla de Bohol, nos acompañaron unas niñas que corrían por allí. Las fotografié con una de las Colinas de Chocolate de fondo. Era verano, así que las colinas en vez de marrones, estaban verdes. Estas formaciones geológicas se componen de más de 1000 conos en formas de colinas, repartidas por una superficie de más de 50 km cuadrados. Es una de las atracciones turísticas de la isla. Las niñas y la colina de chocolate me pareció un buen binomio.

10. Mirando el mar, Isla de Siguijor

Los económicos resorts que se sitúan junto a la costa, son una buena alternativa de alojamiento, por ejemplo el Coco Grove Beach Resort en la Isla de Siguijor.
Observando el inmenso Océano Pacífico. En un país todavía no sobreexplotado turísticamente, es fácil encontrar tranquilos rincones con encanto en cualquiera de sus miles de islas.  El olor a salitre, el sonido de las ramas acariciadas por el viento y las olas, me acompañaban. Un momento mágico.

“En Filipinas, en la Isla de Palawan, se encuentran algunas de las playas más bonitas del planeta”

11. Bangka filipina, El Nido. Palawan

La barca tradicional filipina es la bangka, que viene a ser una canoa con patines. Las hay de muchos tamaños, desde las pequeñas para pescar hasta las que transportan mercancías y pasajeros. Además de curiosas son muy fotogénicas. Observar la bahía de El Nido al atardecer, las siluetas de las bangkas recortadas con las últimas luces del día, es una imagen preciosa y única.

12. Volcán Taal. Isla de Luzón 

Al Sur de Manila, a unos 50 kilómetros y una vez en la población de Talisay en el lago Taal, una bangka te traslada hasta los pies del activo Volcán Taal. Es un día caluroso y húmedo, pero no llueve y luce el sol. La mayoría de asiáticos hacen el ascenso en caballos guiados por los locales. Nosotros a pie. En la ascensión estás rodeado de vegetación y unas vistas impresionantes. Ya en la cima, el paisaje es fantástico: un imponente lago verde en el cráter del volcán. Lo que hace único al lugar es ser la isla más grande del mundo, dentro de un lago, y a su vez, en una isla dentro de un lago. Tal cual.

13. Playas vírgenes, Isla de Palawan

Una de las imágenes más conocidas de Filipinas son sus playas y aguas cristalinas. Imaginemos el siguiente escenario: la bangka reduce su velocidad y el agua sufre una metamorfosis del azul al verde (señal inequívoca de que disminuye la profundidad). Nos estamos acercando a una playa. El chico encargado de la maniobra se coloca en la proa para tirar el ancla. Al fondo, las verdes palmeras que llegan hasta la arena blanca y que te dicen: ¡Ven y disfruta!. Y entonces empieza otra aventura…

14. Archipiélago de Bacuit, El Nido 

Recorrer por mar el Archipiélago de Bacuit entre islotes rocosos y playas vírgenes, es una de las mejores experiencias en Filipinas. El Nido es la puerta de entrada desde donde recorrer la bahía con una bangka. Las imponentes montañas de caliza que recuerdan a la Bahia de Halong en Vietnam , son un placer para los sentidos. Las playas de El Nido están consideradas como una de las mejores 31 playas del planeta según National Geographic

15. Mansión Syquia, Vigan

Una antigua máquina de escribir, un desgastado suelo y una ventana con verja,  es el desvencijado rincón que fotografié en la Mansión Syquia de la ciudad colonial de Vigan. Los orígenes de la mansión corresponden a una familia acomodada de origen chino emparentada con el presidente filipino Elpidio Quirino. Un buen lugar para revivir la historia de Filipinas. Mantiene su mobiliario original, pinturas, antigüedades y con unos rincones sugerentes de luces y sombras.

“Merece la pena pasear por la ciudad colonial de Vigan. Y mejor no tardar mucho: ahora mantiene toda su autenticidad”

16. Triciclos y calles coloniales, Vigan

El triciclo: el medio de transporte más utilizado en cortas distancias. Colorístico, ruidoso y barato. Se trata de una moto unida por el chasis a un habitáculo, con un asiento para uno o dos pasajeros, aunque hay triciclos que pueden llegar a transportar hasta seis personas. En las ciudades están por todos lados y forman parte del paisaje del país.
Vigan es una deliciosa ciudad colonial, que nos da una idea de cómo deben haber sido las actuales ciudades coloniales restauradas del mundo. Auténtica y desvencijada, sin turismo masivo. Pero le queda poco. Ya se están construyendo hoteles, allí en donde había palacios y las tiendas y restaurantes cada vez son más numerosos en el casco antiguo. Hay que ir pronto a Vigan para saborear lo auténtico.

17. Frutas tropicales y pescado muy fresco: placeres para el paladar

Cualquier chiringuito filipino te ofrece deliciosos y naturales zumos de fruta con la frase “safety water”. El de mango es insuperable. Filipinas es uno de los exportadores de mangos más importantes y la calidad de esta fruta está entre las mejores. Los mangos de Manila son bueníssssimos.
El Durian, un clásico de los mercados del Sudeste Asiático. Considerada la fruta más pestilente del mundo. Prohibida en hoteles y transportes por su penetrante y apestoso olor. Nunca la he probado, pero sí la he olido y precisamente su olor no invita a comerla.
Un país con más de 7.000 islas y 20.000 millas de costa marina, ofrece una amplia selección de peces nativos: el gobio moteado, el Milkfish, el bagre, el dragón pintoresco… y muchos más. La mayoría inéditos para un europeo. Hay chiringuitos y restaurantes en las playas y puedes comprar o elegir el pescado muy fresco y ¡A disfrutar!.

18. Cementerio Chino, Manila

Un lugar curioso que visitar en Manila: el Cementerio Chino. El segundo más antiguo de la ciudad (década de 1850) alberga a los ciudadanos chinos, a quienes se les negó la posibilidad de ser enterrados en los cementerios católicos, durante el período colonial español. Los mausoleos de las familias pudientes destacan a lo largo de la Chun Chin Road, no sólo por sus construcciones sino por sus nombres y apellidos: Don Gregorio Uy Lim, Joaquin Saez Co Cuanco, Benito Go Bio, Familia Sofronio Go Alcantara, Don Benito Tan Kee Hiong y otros muchos.

19. Palmeras en la arena, El Nido. Archipiélago de Bacuit

Tan solo dos palabras: EL PARAÍSO

20. El pueblo filipino

Sobran las palabras para definir al pueblo filipino. De las mejores gentes que he encontrado como viajera. Con la imagen de esta preciosa niña fotografiada en Intramuros de Manila, finaliza esta serie de 35 imágenes de un país absolutamente recomendable. ¡Hasta siempre, Filipinas!

Autor entrada: Bea

Bea
Soy Bea. Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Conocer , experimentar y rodar por el mundo.

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