25 momentos mágicos en Nueva York

Es suficiente oír los primeros compases de Frank Sinatra o Liza Minnelli cantando New York, New York para transportarte a esta ciudad, que te seduce antes de conocerla. No importa ni la época del año, ni las circunstancias, ni el momento: Nueva York siempre vale la pena.

Así me siento en Nueva York: ¡ Supergirl !. Grafitti en el barrio de Bushwick, Brooklyn

He disfrutado en tres ocasiones de ELLA. La primera a finales de los 80, cuando los índices de delincuencia en Manhattan estaban en sus máximos y no era recomendable utilizar el metro. Fue entonces cuando paseando por el World Trade Center toqué, admiré y conocí a las ya desaparecidas Torres Gemelas. Veinte años después, volví a la Gran Manzana. Más madura yo y más madura ELLA. En aquel viaje, una parte de la ciudad me removió las entrañas: la Zona Cero, el espectacular World Trade Center había desaparecido y en su lugar sólo atisbabas a ver grúas, tierra removida, vallas, obreros y un inmenso agujero. Fueron necesarios muchos años para reconstruir, física y emocionalmente, aquella desolación. 

Esta carita tan fotografiada, te incita a disfrutar de unas soberbias vistas de Manhattan, desde el mirador del mítico Empire State

Treinta años separan mi primer viaje del último a Nueva York. Ya no somos las mismas. Quiero pensar que mejores… ¡Y qué ganas de compartir y recordar los momentos de mi tercer viaje a Nueva York!. Esta es una selección (personal) de 25 momentos mágicos entre ELLA y YO. Ahí van …

1. VISITAR EL VESTÍBULO DEL EDIFICIO CHRYSLER: Uno de los iconos de la ciudad y probablemente uno de los edificios más fotografiados. Aguanta como nadie el paso del tiempo, porque pronto cumplirá ¡90 años!. En una primera visita a Manhattan, la mayoría se conforma con divisar el edificio desde cualquiera de los miradores de la ciudad, pero acercarse a esta joya art-decó vale la pena.

Una discreta puerta giratoria da paso a su vestíbulo y te transporta al Nueva York de los años 30. Diseñado y construido expresamente para un fabricante de coches, al que debe su nombre, su corona revestida de acero es uno de lo símbolos inconfundibles de la ciudad. 

Uno de los ángulos del interior del vestíbulo del Chrysler Building

2. PASEO POR LA HIGH LINE: Una de las incorporaciones de los últimos años a la ciudad, para uso y disfrute de sus visitantes. Los vecinos lucharon hasta conseguir que una antigua vía férrea elevada ya en desuso, se convirtiera en parque y zona lúdica. Con sus más de dos kilómetros de longitud, que transcurren junto al Hudson al oeste de la Gran Manzana, se puede iniciar el paseo junto a Chelsea Market en el renovado Meatpacking District y llegar hasta la calle 34 entre las avenidas 9 y 12. Sentarse en un banco entre vías y jardines, pasear junto a nuevos edificios de diseño, comprar a los vendedores ambulantes, observar el tráfico desde este tranquilo punto elevado o descansar en una tumbona. Todo ello se puede hacer en la High Line, un lugar especial.

Rincón de la High Line
Vista del barrio de Meatpacking desde la High Line

3. TOMAR UN CAFÉ EN CHELSEA MARKETUn original mercado en una antigua fábrica de galletas en un barrio de moda. Estamos cerca de uno de los extremos de la High Line, en la 9th Avenue con la 15th street. Aquí podemos comprar un artículo creativo de decoración, comprar comida, entrar en uno de sus múltiples restaurantes o simplemente tomarte un café. También hay oficinas y un propietario de todo el edificio: Google lo compró en 2018 por ¡2.400 millones de dólares!. Mi visita coincidió con la celebración de Halloween y la decoración alegórica era tan realista que daba miedo pasar por algunos rincones. Un lugar original, diferente y el punto de partida para iniciar el recorrido de la High Line utilizando las escaleras cercanas, en la esquina de la 16th y 10th Avenue.

Chelsea Market se ubica en la antigua fábrica Nabisco en donde se idearon las galletas Oreo
Paseando por Chelsea Market

4. ESCRIBIR EL CUADERNO DE VIAJE EN LA NY PUBLIC LIBRARY: Considerada una de las bibliotecas más importantes del mundo, tanto por su contenido como continente y ubicada en pleno centro del Midtown, es toda una institución creada en 1895. El imponente edificio neoclásico, se ubica en uno de los parques más recoletos de la ciudad: Bryant Park. Así pues, el binomio perfecto. Una parada técnica para descansar mientras escribes tu cuaderno de viaje o simplemente visitas las imponentes salas de lectura y justo al salir del edificio, te sientas en una de las mesitas del parque a tomar lo que te apetezca. Todo un privilegio.

Sala de lectura de la Biblioteca Pública
Escribiendo el cuaderno de viaje en una de las mesas de la Biblioteca Pública de NY

5. SENTIRSE SPIDERMAN EN EL TELEFÉRICO A ROOSEVELT ISLAND: Sí, existe un teleférico en medio de la isla de Manhattan y te transporta a Roosevelt Island, cruzando el East River. Entre el oeste de la ciudad y Queens se encuentra esta isla pequeña y alargada. Sólo es necesario llegar hasta la 59th con la 2nd Av, sacar la Metrocar y subir al teleférico rojo.

Ya desde arriba, casi emulando a Spiderman, tienes otra perspectiva de Manhattan que transcurre entre elevados edificios y junto al bonito puente de Queensboro Bridge, que une Manhattan con Queens. Una vez en Roosevelt Island, unas grandes letras rojas “RI” te dan la bienvenida al bajar del teleférico. Entonces el viajero decide si pasear por esta pequeña isla o cruzar en una embarcación a Queens. Cada 15 minutos hay un teleférico, así que la vuelta a Manhattan está asegurada. 

Recién llegada a Roosevelt Island
Desde el teleférico casi puedes tocar el puente Queensboro Bridge que une Manhattan con Queens

6. FOTOGRAFIAR EL FLATIRON BUILDING DESDE TODOS SUS ANGULOS: Más de cien años contemplan a este rascacielos icónico de Nueva York. Su semejanza a las planchas de hierro de la época, le bautizaron con el nombre de “Flatiron”. Su arquitectura triangular es inconfundible y da mucho juego fotográfico, puesto que varía su imagen desde múltiples perspectivas. Paseando por la 5ª Avd. dirección Downtown, surge en el cruce con Broadway y la calle 23. Nunca me canso de observar esta joya.

Edificio Flatiron fotografiado desde Madison Square Park
Edificio Flatiron visto desde el mirador del Empire State. Se observa perfectamente la confluencia entre la 5 Avd, Broadway y la 23st

7. COMER UNA HAMBURGUESA DE SHAKE SHACK EN EL MADISON SQUARE PARK: Una bonita forma de observar el Flatiron cómodamente sentado, es en uno de los bancos del parque público situado junto al edificio, en el Madison Square Park. Si además te gustan las hamburguesas, en medio del parque se ubica un kiosko de Shake Shack. Aquí empezaron a vender las hamburguesas más famosas de la ciudad y dicen que las mejores. Doy fe de ello, la mía estaba muy rica. Después de la obligada cola, me senté en una de las mesas del parque a esperar mi pedido. Se sentó al rato otro comensal con el que empecé a establecer conversación. Era chino y me explicó que llevaba dos años estudiando en una escuela de negocios cercana. Le pregunté por el edificio Flatiron, que lucía precioso desde nuestro ángulo de visión. No sabía de qué le hablaba. Él sólo conocía su escuela de negocios y Shake Shack.

Kiosco de Shake Shack en el Madison Square Park
Comiendo una hamburguesa y disfrutando de un bonito día de otoño en el Madison Square Park

8. CRUZAR GRATUITAMENTE A STATEN ISLANDLa primera vez que crucé la bahía de Nueva York a bordo del Ferry de Staten Island, me sentí como en la recién estrenada película “Armas de mujer”, en la que una de sus protagonistas lo utilizaba a diario para acceder a trabajar al distrito financiero. El skyline del sur de Manhattan se va alejando a medida que avanzas por el Hudson. Pasas cerca de la Estatua de la Libertad, de Ellis Island, ves el deambular de las embarcaciones y gozas de unas fantásticas perspectivas. Es un paseo muy agradable y ¡gratuito!. Ya de vuelta, el ferry atraca en la moderna terminal ubicada en Battery Park y es un buen momento para visitar el DownTown

Skyline de Manhattan desde el ferry hacia Staten Island
Los mismos metales naranjas oxidados que hace treinta años… pero tras ellos el nuevo e imponente edificio One World
Uno de los ferries en el embarcadero de Staten Island
Estatua de la Libertad desde el Ferry de Staten Island

9. RECORRER LA RUTA GRAFFITERA DE BUSHWICK: Brooklyn es uno de los distritos más interesantes de New York. Y el barrio de Williamsburg uno de los más actuales y de moda. El arte callejero ha revitalizado fábricas y calles que en otros tiempos eran anodinas. Un paseo al Este, nos lleva a la zona de Bushwick con una oferta de grafitis que incluso requieren una visita guiada. Es habitual cruzarte con un set de grabación o modelos posando para fotógrafos delante de uno de sus innumerables grafitis. Una ruta alternativa y colorista.

10. OBSERVAR (CON DISCRECIÓN) A LOS JUDIOS ULTRAORTODOXOS DE WILLIAMSBURG: Seguimos en Brooklyn y en Williamsburg, pero con un importante cambio de registro. Aquí no hay colores, ni locales de moda, ni tiendas modernas. Estamos en el barrio ultraortodoxo judío. Ellos con sus largos abrigos negros, los característicos sombreros, tirabuzones y barba, caminando con rapidez de aquí para allá. Ellas con sus cochecitos de bebés (la media por familia está ente 5 y 8 hijos), vestidas de forma recatada y con peluca, puesto que su religión les obliga a raparse el pelo.

Autobuses escolares (con las inscripciones en hebreo) y tiendas de ropita de niños, es lo habitual en un barrio con el mayor índice de natalidad del mundo. Familias paseando por su calle principal, Lee Avenue. La austeridad preside el barrio judío y la ausencia de interacción con el exterior favorece la endogamia y hermetismo. Actualmente la comunidad judía de Williamsburg está formada por  unos 80.000 habitantes. Este es otro mundo distinto al resto de Nueva York, que vale la pena conocer.

11. EXTASIARSE CON EL OCULUS DE CALATRAVA: Tenía muchas expectativas con el nuevo intercambiador de comunicaciones diseñado por el siempre polémico, Santiago Calatrava. Me pareció un prodigio de la arquitectura y diseño. Espectacular por fuera y por dentro. No me defraudó ni un ápice, sino todo lo contrario: hubiera pasado horas y horas mirándolo, fotografiandolo y observándolo desde cualquier ángulo. Un nudo de comunicaciones que además cuenta con un centro comercial,  restaurantes y galerías para pasear en un entorno muy luminoso y diáfano. A pesar de las muchas críticas que ha tenido, a mí me encantó. 

Exterior del Oculus en el renovado World Trade Center
Interior del Oculus de Santiago Calatrava

12. OBSERVAR EL DEAMBULAR DE LA CENTRAL STATION: Y de estación a estación. Del Downtown al Midtown. De lo moderno a lo clásico. Del Oculus a la Grand Central Terminal. Su soberbio vestíbulo con el trajín de pasajeros es un clásico de la ciudad y ha sido plasmado en innumerables películas. Una joya arquitectónica ubicada en la 42st, muy cercana al Chrysler y a la Biblioteca Pública de Nueva York. Un imperdible de la ciudad.

Fachada de la Grand Central Terminal cercana al edificio Chrysler
Vestíbulo de la Grand Central Terminal en plena actividad

13. IR A QUEENS Y “SOSTENER” LA UNISPHERE EN EL CORONA PARK: Su nombre completo es Flushing Meadows Corona Park y es el segundo parque más grande de Nueva YorkAllí se celebran torneos de tenis, visitas museos, estructuras de una pasada Feria Mundial y se ubica el Jardín Botánico de Queens. Pero lo mas icónico del parque es la Unisphere: un enorme globo terráqueo de acero vestigio de la Expo Mundial del 1964, que representaba la tecnología futura y carreras espaciales muy de moda en los años 60. Es una foto simpática y un bonito recuerdo de Queens, el barrio más grande de Nueva York.

14. DISFRUTAR DE LAS ESPECTACULARES VISTAS DEL NUEVO MIRADOR ONE WORLD: Después de mis dos anteriores viajes a Nueva York, en los que pasé de las Torres Gemelas a la Zona Cero, tenia una gran ilusión por conocer el transformado World Trade Center. Me acompañaba un sol espectacular, un cielo azul que brillaba hasta el infinito, una emoción desbordada y todo un día por delante. Ya había reservado por internet la visita al mirador One World y fue lo primero que hice al llegar. 

Edificio One World Trade Center, el rascacielos más alto del hemisferio occidental completado en 2014 y con una altura de 541 metros o 1776 pies, año de la declaración de independencia  de EEUU

Casi dos décadas más tarde del fatídico atentado, me encontraba en un moderno y rapidísimo ascensor subiendo hasta la planta 102 del One World Observatory, el más alto de la ciudad. El espectáculo empieza en el ascensor y sigue al salir con una magnífica proyección que antecede a la espectacular vista de 360 grados. Las panorámicas son imponentes. A lo lejos el Empire State empequeñece y el resto de rascacielos de Midtown también. Preciosas vistas del cercano East River y los puentes de Manhattan. Esta es una de mis visitas top de Nueva York, sin duda otro momento mágico.

Vista panorámica de los rascacielos de Midtown desde el mirador One World Observatory
One World Observatory

15. EMOCIONARTE EN EL NATIONAL MEMORIAL & MUSEUM 9/11: Los enormes agujeros que dejaron las Torres gemelas han sido respetados y sustituidos por dos estanques contiguos, cuyos perímetros están formados por mármol negro, con el nombre de todas las personas que fallecieron el 11 de septiembre de 2001. Unas cascadas de agua engullidas en el centro completan el escenario.

Una flor blanca entre los nombres de las víctimas del 9/11. Nunca una flor significó tanto …
Uno de los estanques del nuevo World Trade Center, en el hueco de la Torre Sur 

El Memorial Museo 9/11 se sitúa debajo de la Memorial Plaza y se ubica en los cimientos de las antiguas Torres Gemelas. De forma exhaustiva y elegante, este museo relata los acontecimientos previos, durante y después del fatídico ataque terrorista. Objetos relacionados  con el atentado, restos originales de la Torres Gemelas, explicaciones de las vigas y diversas fotos y documentos gráficos. A medida que vas recorriendo sus salas y bajando varios pisos, no puedes evitar un cierto congojo, pero su visita es imprescindible para recordar. 

Entrada al Memorial Museum 9/11
Sala del Memorial Museum 9/11 en el que se exhiben las vigas y cimientos que sostenían a las Torres Gemelas
Observando la imagen del fatídico atentado del 11 de septiembre de 2001

16. PASEAR POR LA QUINTA AVENIDALa quintaesencia de las calles de Manhattan. La más famosa, la más fotografiada y la que no hay que perderse: la Fifth Avenue. Nace en el sur, en Washington Square Park en Greenwich Village y va discurriendo en dirección norte hacia Midtown, paralela a Central Park y acabando en la calle 142 en Harlem. El Rockefeller Center y la Catedral católica de San Patricio son dos de los edificios más notables. El tramo más propicio para las compras es entre las calles 40 y 59. La mítica joyeria Tiffany & Co luce desde 1940 en la calle 57. Cerca está la Trump Tower custodiada por guardias de asalto armados hasta las cejas. Todas las marcas que se precien están presentes en la Quinta. Un paraíso de las compras y una de las calles más exclusivas del mundo.

Contrastes de la Quinta Avenida: tienda de lujo junto a un puesto de hot dog
Rockefeller Center, uno de los puntos míticos de la Quinta Avenida

17. OBSERVAR MANHATTAN DESDE LA MÍTICA TERRAZA DEL EMPIRE STATE BUILDING: Un lugar mítico y un punto de referencia imprescindible de Nueva York. El Empire State aguanta mejor que nadie el paso del tiempo y su ubicación en el centro de Midtown (en la 5ª Av entre las  calles 33 y 34) aporta unas espectaculares vistas desde su terraza-mirador. Muy recomendable visitarlo una hora antes del atardecer para saborear en vivo y en directo, no sólo las soberbias vistas, sino también los cambios cromáticos y la puesta de sol. Ya no se accede por la 5ª Avenida, tal y como lo hice en mis dos anteriores ocasiones, ahora la entrada es menos vistosa y está ubicada en el lateral de la calle 34. Un lugar super-mágico y super-recomendable.

Vistas del sur de Manhattan desde el Empire State Building
El edificio Chrysler luce espectacular desde el mirador del Empire State
La bahía de NYC a la puesta de sol desde el Empire State

18. DISFRUTAR UN DOMINGO EN CENTRAL PARK: La madre de todos los parques urbanos. El icónico Central Park no es un parque natural. Fue artificialmente construido por la mano del hombre en 1857. Pero nadie lo diría. Sus lagos, árboles centenarios, pistas de patinaje, extensiones de hierba, calles, estatuas y enormes dimensiones hacen de este área el espacio lúdico por excelencia de Manhattan.

Es interesante conocerlo en cualquier día del año, pero los domingos, con el descanso dominical, los neoyorquinos salen a practicar deporte y a disfrutar del parque que se llena de ambiente, actividades y gente. En primavera lucen las flores, en otoño los árboles muestran sus tonos ocres y en invierno el frío te congela y la nieve lo cubre todo. En verano es obligado un picnic en la gran explanada verde de Sheep Meadow. 

Hay varios rincones de visita obligada. The Lake, precioso lago en el que se reflejan los edificios del lujoso Upper West Side; Strawberry Fields, con el memorial dedicado a John Lennon y la inscripción de Imagine; Jacqueline Kennedy Onassis Reservoir; Bethesda Terrace y Fountain y The Mall, un paseo entre arboles centenarios. Para ir y volver y volver.

19. PERDERTE EN EL METRO Y QUE TE AYUDEN A ORIENTARTE: El “Subway” de Nueva York es el medio de transporte más utilizado por los neoyorquinos y una forma rápida y segura de moverse por la ciudad. Funciona constantemente durante todo el año y la tarjeta MetroCard es la opción más económica(2,75$/trayecto). En mi tercer viaje a la Gran Manzana me propuse un reto: no consultar el mapa de metro para moverme por la ciudad y guiarme sólo por mi intuición y preguntando a los neoyorquinos. No es tarea fácil, ya que tiene casi 500 estaciones y 24 rutas diferentes.

Las líneas se identifican por números y letras. No todos los trenes paran en todas las estaciones y es muy importante localizar bien la boca de metro que te lleve en la dirección deseada: Downtown (hacia el sur) o Uptown (hacia el norte), sino viajarás en dirección contraria y perderás tiempo. El Subway está sucio, es feo y viejo pero es una experiencia en sí misma. Allí abajo hay un mundo paralelo al de la superficie de la ciudad. Casi 6 millones de usuarios utilizan diariamente el metro. Y comprobado: siempre están dispuestos a ayudarte si te desorientas.  

20. IR DE TIENDAS POR EL SoHo: En los años 90 Chinatown era una visita obligada en Manhattan. Hoy ha perdido interés a favor del barrio contiguo a Canal St: el SoHo, un barrio de moda que en los 60 fuera una zona obrera y que ahora las fábricas han dejado paso a caros lofts propiedad de famosos cantantes, actores o artistas. Sus coloristas fachadas de acero con las míticas escaleras anti-incendios inundan este barrio, muy aconsejable para realizar compras, puesto que aquí se encuentran las principales tiendas de marca. Los mejores restaurantes, bares y cafeterías permiten hacer un buen receso en una jornada de shopping.  

21. CRUZAR EL PUENTE DE BROOKLYN:En dirección a Brooklyn o hacia Manhattan. Esta caminata cruzando el mítico puente de Brooklyn es un imperdible. Para los que viven en Nueva York el trayecto es rápido y muchos lo hacen en bicicleta o patinando. En el caso de los turistas es un trayecto para saborearlo. A medida que avanzas vas descubriendo nuevos ángulos y nuevas perspectivas para fotografiar sin parar. Cualquier momento es interesante, pero el atardecer aporta una bonita luz y el anochecer la iluminación de la ciudad. ¡Cuidado con las bicicletas!: los neoyorquinos avanzan muy rápido y no siempre reparan en los peatones. Me siento pletórica, me siento bien cuando atravieso el Brooklyn Bridge

Cruzando el Puente de Brooklyn
Skyline del Lower Manhattan desde Brooklyn Bridge

22. ENCONTRAR LA FAMOSA FOTO PARA FOTOGRAFIAR EL PUENTE DE MANHATTAN DESDE DUMBO: No sólo del Brooklyn Bridge vive el hombre… Manhattan dispone de 20 puentes que la conectan con los diferentes distritos (boroughs) de Nueva York. Cierto que el de Brooklyn es el más conocido de todos pero el resto también son interesantes. Como el Manhattan Bridge que une el Lower Manhattan con Brooklyn en el East River. ¿Y cuál es el mejor lugar para observar y fotografiar el Manhattan Bridge?. Sin duda DUMBO (Down Under Manhattan Bridge Overpass), que cómo indican sus siglas, “paso por debajo del puente de Manhattan”.

Manhattan Bridge desde DUMBO
Skyle Line de Manhattan desde DUMBO

Gracias a las redes sociales, esta calle de DUMBO se ha hecho famosísima y por ello de obligada visita. Me propuse  encontrar dicho lugar sin GPS ni mapas. Y realmente fue un momento mágico: una vez en Brooklyn, caminé por DUMBO siguiendo mi intuición y en dirección al agua. Crucé varias calles hasta que en una de ellas miré a mi derecha y ¡bingo! allí estaba el famoso tramo de Washington Street con el puente de Manhattan detrás y después de la emoción, ¡a inmortalizar la foto!. La zona degradada y portuaria que fue DUMBO, ha dado paso a edificios reconstruidos, restaurantes, galerías de arte y un fantástico lugar desde el que observar unas magníficas vistas de Manhattan. Uno de los grandes descubrimientos en mi tercer viaje a Nueva York.

Puente de Manhattan desde Washington Street

23. VISITAR UNO DE LOS MEJORES MUSEOS DEL MUNDO: La oferta museística de Nueva York es infinita.Y el tiempo que podemos dedicar a la ciudad es limitado. Si tengo que elegir uno, ese es el MET (The Metropolitan Museum of Art). Es inabarcable en un día o en unas horas, pero tan solo conocer la sala en cuyo interior se exhibe un templo egipcio, justifica la visita. Mucha gente y muchas obras de arte que, hasta hace poco se podían visitar por 1$ (a modo de donación) y ahora ya es obligatorio pagar los 20$. Un lugar para gozar del arte.

Un visitante del MET equipado para la ocasión

24. VISITAR TIMES SQUARE DE NOCHE: El epicentro de la ciudad. La máxima expresión lumínica con millones de leds que te envuelven entre anuncios publicitarios. Parada obligatoria antes o después de asistir a una función en Broadway. La primera vez que visitas Times Square impresiona. A unos les desagrada y a otros les entusiasma, pero nunca te deja impasible. Siempre hay gente, a no ser que se madrugue. Un ir y venir abigarrado en un espacio relativamente pequeño. Desde los escalones rojos ubicados en un lateral, se tienen buenas perspectivas. En mi última visita poco antes de abandonar la ciudad, uno de los anuncios, en lugar preferente, me resultó familiar: anunciaba el “clásico” de fútbol entre el Barça y Real Madrid que se iba a jugar al otro lado del Océano. Ya no hay distancias…  

25. VER DE CERCA A LA MITICA ESTATUA DE LA LIBERTAD: Su nombre oficial es Statue of Liberty y, sin duda, es todo un símbolo americano. Regalo de Francia a EEUU para conmemorar el centenario de su declaración de independencia. En fotografía, en video, documental, película… la hemos visto en innumerables ocasiones y era lo primero que veían los inmigrantes europeos a su llegada al nuevo continente. Emociona ver en directo sus colosales dimensiones. Los ferries que se dirigen a Liberty Island para visitar la Estatua de la Libertad salen de Battery Park. Es una visita que requiere paciencia y tiempo. Los controles de seguridad y las restricciones para subir a la corona no ayudan a que sea una visita fluida. La Ellis Island contigua suele estar incluida en la entrada y es interesante el Museo de la Inmigración y parece ser que en primavera de 2019 inaugurarán un Museo con el contenido que actualmente se expone en el pedestal de la estatua. Desde el Ferry de Staten Island se puede ver gratis y bastante cerca. Un imperdible de New York.

La Estatua de la Libertad luce en la bahía de NYC desde 1886

¡Muchas gracias Nueva York!. Volveremos a vernos.

Autor entrada: Bea

Bea
Soy Bea. Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Conocer , experimentar y rodar por el mundo.

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