Invierno en Venecia

La bruma, el frío intenso y una tenue luz grisácea que lo envuelve todo, acentúan, aún más, el carácter irreal de esta ciudad. Es invierno, es Venecia. Desde su origen humilde, creada en el siglo V en tierras pantanosas y en el interior de una laguna, hasta convertirse en ciudad-estado durante más de diez siglos, Venecia llegó a ser una de las principales potencias económicas del mundo.


Dos insignes que comparten nombre revelan parte de la historia de la ciudad: Marco Polo, veneciano de nacimiento y notable explorador del Lejano Oriente durante la Edad Media y San Marcos, el evangelista


Este último veneciano de adopción, cuyas reliquias se conservan en la Basílica de San Marcos, construida expresamente para albergar sus restos. Una magnífica construcción y obra maestra de la arquitectura bizantina.   

La ciudad de las islas, los canales y puentes, de las calles estrechas, las fachadas decadentes, del “Aqua alta”, de los vaporettos, los palacios y del romanticismo por antonomasia. Perderse por sus callejuelas laberínticas, tomar un capuchino en uno de los cafés  de la Piazza de San Marcos (los más caros de la ciudad), cruzar sus “Campos”, observar el Gran Canal apoyado en la barandilla del Puente de Rialto, visitar el Palacio Ducal cruzando el Puente de los Suspiros. Disfrutar de un paseo en góndola o saborear los mejores spaguettis al aglio e olio que he comido en mi vida (¡qué pena no poder recordar el nombre del restaurante!).

Asistir a una representación en La Fenice, visitar cualquiera de sus magníficos museos, comprar una máscara (la del Médico de la Peste es mi favorita). Asistir al Carnaval, subir a la Torre del Campanile con sus magníficas vistas, hablar con los venecianos y mucho más… Venecia cautiva y enamora. En invierno, es un placer pasear por sus calles semivacías, silenciosas y oscuras sólo iluminadas con sus inconfundibles farolas. Pocos turistas y con algún vecino de semblante tranquilo y amante de su ciudad. 

Llegamos a Venecia una fría noche de febrero del año 2008. Cuando ya existía internet, pero todavía no teníamos acceso al roaming para consultar el navegador en el móvil. Sólo disponíamos de un número, el 1279 y un nombre, Ca’Pozzo, correspondientes a la calle y alojamiento en dónde había reservado nuestra estancia. Tomamos el vaporetto prácticamente vacío.

El hotelito estaba lejos del centro, en Cannaregio, uno de los seis barrios de la ciudad que fue gueto judío allá por el 1500. Sabíamos que ese barrio se situaba al norte de Venecia  justo por encima del Gran Canal. En Cannaregio han vivido personajes ilustres: Marco Polo, Tiziano o Tintoretto son algunos de ellos.

Barrio de Cannaregio

El vaporetto avanzaba por el Gran Canal entre brumas y sutiles luces. Una visión que me pareció mágica. Llegó a la parada correspondiente y con el número 1279 de la calle Ca’ Pozzo en la mano, empezó la caminata que se preveía corta. Las edificaciones en Venecia no tienen un número correlativo que corresponda a una calle. Estamos acostumbrados a seguir la numeración de las calles, hasta encontrar el edificio identificado por el número que buscamos.

Venecia es diferente y nos dimos cuenta al poco tiempo de haber bajado del vaporetto y buscar sin éxito la dirección del hotel. Nos olvidamos del plano y seguimos caminando. Cada edificio tiene una numeración específica para cada barrio pero no empieza en el “1” y sigue correlativamente.


La ciudad estaba desierta, no había nadie por las calles y la noche era fría. Solo oíamos el ruido de las maletas al ser arrastradas y nuestros pasos


Cada vez estábamos más desorientados. No podíamos utilizar el móvil y llamar al hotel, así que era una cuestión obligada el encontrarlo, sino queríamos dormir bajo algún puente (nunca mejor dicho).

Un señor despistado que podría conocer el barrio, apareció en medio de la nada al girar una esquina. Le preguntamos. Nos indicó en qué dirección teníamos que seguir (por supuesto la contraria a la que íbamos). Teníamos que seguir bordeando el canal hasta llegar a un puente y allí encontrar el tal Ca’ Pozzo. Pero Ca’ Pozzo no aparecía por ningún lado.


Me senté ya dispuesta a pagar lo que fuera por una llamada al hotel y justo al lado del banco de piedra, había un “passaggio” con un soportal que se desviaba a la izquierda del canal principal por donde caminábamos


A pesar de la oscuridad, atisbé a leer el letrero. ¡Ca’Pozzo, habíamos llegado!. Entramos en el callejón oscuro y al final del mismo estaba el Hotel Ca’Pozzo, que resultó ser un precioso hotelito con encanto para una perfecta estancia en la ciudad. 

Venecia es un auténtico laberinto y tuvo su encanto encontrar una dirección imposible sin mapas, navegadores ni móvil. ¡Todo un reto en aquella época!. Venecia en invierno, es una joya. Única, irrenunciable, atractiva y deliciosa. No dejes de visitarla en esta estación del año. Y si, además, estás enamorad@ y viajas con tu pareja,  la experiencia es inolvidable.  

Nota: escribo estas líneas en el sexto día de confinamiento en casa, porque un virus de origen chino amenaza al mundo. Veo imágenes recientes de una Venecia completamente vacía. Sueño despierta que estoy allí y disfruto de ELLA y con ELLA. No es egoísmo. Es un sueño. Ahora suenan a música celestial las polémicas de siempre. Que si Venecia se hunde y está a un paso del Apocalipsis… O la cuestionada idoneidad de la entrada de enormes cruceros en la laguna . Que si el Festival de Cine y sus cotilleos de cada año… Ahora nada de eso es relevante. Es más, resulta insignificante. 

Hoy es día 20 de marzo del 2020. Primer día de la primavera. Venecia está sola, ajena a todo y esperándonos en tiempos más propicios.

Autor entrada: Bea

Bea
Soy Bea. Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Conocer , experimentar y rodar por el mundo.

4 comentarios en “Invierno en Venecia

    Avatar

    Robin

    (20/03/2020 - 12:45)

    Gracias Bea, me ha sacado del teletrabajo y me ha aireado la cabeza. Ahora iré un rato a bocetar. Un beso

      Bea

      Bea

      (27/03/2020 - 11:58)

      Querido amigo, me alegra que mis palabras hayan conseguido abstraerte por unos momentos.Otro beso para ti

    […] Invierno en Venecia: una joya envuelta en bruma y frío | Bea Viajera […]

      Bea

      Bea

      (01/11/2020 - 17:33)

      Muchas gracias por incluir mi articulo en tu recopilación de Venecia. Gracias!

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