Esta isla de aguas turquesas, ciudades de piedra blanca, pintorescos faros, tradición pescadora y de veranos festivos e inviernos silenciosos, mantiene una dualidad como signo de armonía. Menorca, objeto de deseo podría flotar con identidad propia lejos de sus hermanas baleares, porque es uno de los destinos más idílicos del Mediterráneo. Su patrimonio natural y...

