Visita a Belén desde Jerusalén: de Israel a Palestina

Hoy amanece nublado y es un día frío de invierno. Es viernes. El nuevo tranvía que cruza la ciudad, me deja frente a la Puerta de Damasco que da acceso al barrio musulmán de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Al otro lado está la estación de autobuses. Nueve kilómetros me separan de Belén, allí en dónde empezó todo…

Fotografiando el muro desde el autobús

El autobús 234 no está demasiado concurrido. La mayoría de pasajeros son palestinos y algunos turistas. El trayecto es corto. En unos escasos 20 minutos llegamos a la mole de granito elevada entre Israel y Palestina. Un muro zigzagueante que separa judíos y musulmanes. Hay autobuses que te trasladan directamente a la Basílica de la Natividad, mi destino final.  He preferido la opción menos confortable y, en mi opinión, más interesante: cruzar el muro a pie y conocer las dos realidades. Llego al checkpoint y las puertas del autobús se abren. Antes de que pueda reaccionar, se abalanzan sobre mí un nutrido grupo de hombres y mujeres que entran por la puerta de salida y me impiden bajar del autobús. Entre codazos y gritos logro salir del autobús.

Puerta giratoria para poder pasar de territorio israelí a territorio palestino 

Una puerta giratoria da acceso a un túnel que atraviesas caminando. Tres hombres avanzan charlando por delante de mí. Frío, inhóspito, solitario y feo, es el tránsito entre las dos ciudades más sagradas para los cristianos. Sin ningún tipo de control y en escasos minutos, me encuentro en territorio palestino. Al otro lado del muro un sinfín de taxistas esperan a los turistas incautos. Te ofrecen todo tipo de tours y visitas por Belén a un precio desmesurado. Mi intención es ir directamente a la Iglesia de la Natividad y me cuesta convencerlos. Por 30 shekels (menos de 8 €) uno de ellos accede a llevarme. Supongo que he pagado más de lo conveniente pero ya estaba cansada de discutir y regatear.   

Túnel que conecta la frontera entre Israel y Palestina

Un pasillo frío, inhóspito y solitario, es el tránsito entre las dos ciudades más sagradas para los cristianos: Jerusalén y Belén


Me encuentro en un lugar mítico. Durante mi infancia, cada Navidad, “colocábamos” el belén en casa y ahora estoy, justo, en el lugar auténtico. Aquí nació Jesús y un templo recuerda el punto exacto en dónde estaba el portal de Belén. Una humilde y pequeña puerta en la roca, da acceso a la basílica.   

Cruzando la puerta de acceso a la Basílica de la Natividad

La Basílica de la Natividad, uno de los templos cristianos más antiguos, está construida sobre la cueva del portal de Belén compartida por católicos, ortodoxos griegos y armenios. Lo primero que veo en la nave central es una enorme cola para descender hasta la gruta en donde nació Jesús. Odio las colas. Inicio mi visita por la Iglesia de Santa Catalina, el claustro y las grutas, dejando volar mi imaginación. 

Claustro de la Iglesia de Santa Catalina
Caminando por la nave central de la Basílica de la Natividad
Iglesia de Santa Catalina

Ya había decidido renunciar a la larga cola para visitar el punto exacto en donde nació Jesús. Andaba despistada entre piedras y al intentar salir, un señor cerró la puerta de salida de la Iglesia de Santa Catalina y me dirigió en otra dirección. Bajé unas escaleras y no sé cómo me encontré en la famosa gruta en la que nació Jesús de Nazaret. Una pequeña capilla llena de gente pero en silencio. Por el lado contrario, en unas estrechas escaleras, una larguísima cola avanzaba lentamente hacia la gruta para besar el lugar sagrado. ¡Increíble!.

Gruta de la Natividad

De forma completamente inconsciente, sin darme cuenta, había llegado en segundos al lugar que todos anhelaban alcanzar, ¡sin hacer cola!. Todavía no me explico cómo sucedió, pero pude estar un buen rato observando a la gente que con fervor besaba la estrella de plata. Una inscripción latina reza: “Aquí, de la Virgen María, nació Jesucristo”. Salgo de la iglesia con la emoción de haber conocido un lugar mítico y sagrado en el imaginario de un católico.  

En este punto señalizado con una estrella de plata, nació Jesús 

Los grafitis de Bansky


No tengo demasiado tiempo y dejo pendiente por visitar otras atracciones del lugar como son la capilla de la Gruta de la leche, la Iglesia de los Pastores y la Tumba de Raquel. Ya de nuevo en el exterior, me dirijo a la Manger Square (la Plaza del Pesebre), una plaza llena de coches y taxis rodeada por tiendas. Está presidida por la Mezquita de Omar, la única de la ciudad. Es la hora del rezo y los hombres están sentados escuchando la oración. Entro en la oficina de turismo que está en la misma plaza y un taxista me propone hacer un tour para visitar los famosos grafitis de Bansky. Accedo porque será un trayecto corto y me dejará en el autobús de vuelta a Jerusalén

El famoso artista urbano dejó un buen número de grafitis alegóricos al conflicto israelí-palestino y ahora son uno de los motivos turísticos para llegar hasta aquí. Me despido de mi taxista y guía grafitero, un palestino joven, despierto. Estoy frente al muro lleno de grafitis y con frases como “Make humus not walls” o “From the River to the sea, Palestine will be free”.

Muy cerca de allí está aparcado el autobús de vuelta a Jerusalén. Cuando atravesamos el paso fronterizo, a modo de una especie de peaje, el autobús se para. Los palestinos están obligados a bajar para un control. Los turistas permanecemos en nuestros asientos. Miro por la ventana y veo la cola de palestinos que han bajado y están tranquilos mirando su móvil. Enseñan su documentación y vuelven a subir. Mientras han entrado en el autobús dos militares armados para inspeccionarlo. Yo tengo el pasaporte preparado pero no piden ninguna documentación. Sonríen y revisan las pertenencias que han dejado los palestinos en sus asientos. Se van rápido y vuelven a subir los palestinos. El control de entrada y salida ha sido mucho más laxo de lo que imaginaba y es que ahora el enemigo ya no es Palestina, es Irán.

Interior del autobús de vuelta a Jerusalén

El autobús prosigue la marcha y llegamos a Jerusalén. Es sabbat y pronto se paralizará la ciudad fuera de las murallas. Dentro de la Ciudad Vieja, el barrio musulmán sigue con su ambiente habitual. En el barrio cristiano los peregrinos hacen el Víacrucis por la Vía Dolorosa y visitan con fervor la Iglesia del Santo Sepulcro. Los judíos se engalanan para ir a rezar al Muro de las Lamentaciones. Cada uno, a lo suyo y todo ocurre al unísono en Jerusalén

Autor entrada: Bea

Bea
Soy Bea. Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Conocer , experimentar y rodar por el mundo.

4 comentarios en “Visita a Belén desde Jerusalén: de Israel a Palestina

    Carmen Montil Jiménez

    (07/02/2020 - 11:52)

    Me ha encantado leer tu relato Bea . Me ha servido para revivir el viaje por estos mismos lugares hace dos años. Es un destino fascinante desde el punto de vista cultural e histórico. ¡Cuántas cosas han ocurrido en esos lugares! Y siguen ocurriendo! Muy interesante.

      Bea

      Bea

      (16/02/2020 - 12:27)

      Muchas gracias! Que puedas revivir un lugar visitado a través de mi relato, es muy gratificante. Estoy de acuerdo, es un destino fascinante. Impresiona todo lo que ha ocurrido aquí a lo largo de tantos siglos.¡Qué suerte que hayamos podido conocerlo!

    Ernestina

    (10/02/2020 - 17:19)

    Magníficas fotos y descripción. ¡Felicitaciones, Bea! Respecto al checkpoint, dependiendo del día y de la hora, las impresiones pueden ser muy diversas. En la Gruta de la Natividad el lugar más importante es el pesebre que está de frente a la izquierda de la estrella. A la tumba de Raquel, a pocos metros del checkpoint, lado israelí, ya no puede accederse a pie, hay que tomar un taxi o en bus. Impresiona la actitud de las mujeres que acuden a rezar por sus hijos, sobrinos o nietos.. . También lo hacen las musulmanas, pero necesitan un permiso especial. El Campo de los Pastores es un lugar muy especial y auténtico, no hay que perdérselo en la próxima visita.

    Aunque su ambiente es 100% palestino, las calles y callejuelas de Belén recuerdan a la Jerusalén Intramuros. Las tiendas suelen ajustar más los precios que en Jerusalén. En el restaurante AFTEEM, muy cerca de la plaza del Pesebre, se puede degustar el mejor FALAFEL de Oriente Medio.

      Bea

      Bea

      (11/02/2020 - 20:32)

      ¡Muchísimas gracias por las aportaciones de una experta como tú!. Te agradezco las precisiones y las tendré muy en cuenta en mi próximo viaje a este maravilloso destino. ¡Gracias, Ernestina!

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