Hay una magia especial en la decisión de cruzar el mundo solo contigo misma. Una mezcla de vértigo, valentía, ilusión y una curiosidad voraz, te invaden cuando ya estás sola en el avión. Japón me esperaba al otro lado del mundo y lo que no sabía cuando despegué es que el verdadero destino era yo misma. Japón tiene un superpoder: te enseña a estar en paz con tu propia...
