Viajamos a dos provincias del sur de China con paisajes espectaculares, ricas culturas étnicas, preciosas aldeas tradicionales y una gran diversidad de experiencias. Aquí te propongo una ruta de 12 días por China, emociones en Guangxi y Hunan equilibrando naturaleza y cultura en la China del siglo XXI. ¿Te apuntas?

La China de mayo 2025 se encuentra en un momento de transformación en múltiples frentes: económicos, tecnológicos, geopolíticos y sociales. El plan “Made in China 2025” iniciado en el 2015, ha logrado posicionar al país como líder en varios sectores. El turismo está experimentando un notable auge (España tiene exención de visado para estancias de hasta 30 días) y emergen destinos menos conocidos y muy auténticos que van ganando popularidad entre los turistas internacionales (hay que ir pronto antes de que se masifiquen) como son las regiones del sur del país, Guangxi y Hunan. Sin duda, es un buen momento para viajar a China.
Ruta del viaje por Guangxi y Hunan
Día 1 y 2: Vuelo internacional nocturno desde Madrid a Pekín. Vuelo doméstico de Pekín a Guilin. Noche en Guilin. Paseo por el Lago Shanghu y cena.
Día 3: Día en los alrededores de Guilin. Ascenso en funicular a la colina Diecai y vistas maravillosas. Visita a la auténtica aldea de Daxu, una de mis mejores experiencias en el viaje. Visita al Elephant Trunk Hill, muy popular entre los chinos. Cena en el mercado callejero de comida y noche en Guilin.
Día 4: Crucero por el río Li , un imperdible del viaje, desde Guilin hasta Yangshuo en donde pernoctaremos.
Día 5: Mercado rural de Baisha. Puente Fuli. Trayecto en coche hasta las terrazas de arroz de Longji y preciosa puesta de sol. Noche en una casa tradicional de la aldea Ping’an

Día 6: Paseo matutino por la aldea de Ping’an y caminata hasta una aldea Zhuang. Después de una inolvidable comida en una casa particular tradicional, caminata entre las terrazas de arrozales y traslado a la ciudad de Sangjiang en donde haremos noche.
Día 7: Visita de Sangjiang y su magnífico “puente del viento y la lluvia” y la torre del tambor, construcciones de la etnia dong. Exploramos las aldeas tradicionales de Chengyang y Zhaoxing, maravillosas. Tarde-noche en Zhaoxing disfrutando de las gentes y con un paseo nocturno inolvidable.
Día 8: Nos dirigimos a la Montaña Wangfoshan ya en Hunan, en un trayecto de un par de horas. No pudimos visitarla por estar cerrada sin previo aviso, además el día no acompañaba por la lluvia y mal tiempo. En un recorrido en coche de 4,5 horas llegamos a la aldea de Fenghuang, considerada una de las más bonitas de Hunan. Noche en la impresionante e iluminada Fenghuang.

Día 9: Nos despertamos en Fenghuang y madrugamos para saborear este lugar sin gente. Emprendemos camino hacia una de las maravillas geológicas de la zona y llegamos a Red Stone Geopark. Seguimos camino hacia la villa de Furong con sus cascadas atravesando la población. Nos trasladamos a la ciudad de Zhangjiajie en donde pasaremos dos noches.
Día 10: Salida hacia la Montaña de Tianmen a la que accederemos en un largo funicular hasta la cima. El día se dedica a disfrutar de impresionantes paisajes y explorar la montaña para conocer la famosa “Puerta del Cielo”, una cavidad rocosa espectacular. Noche en Zhangjiajie.

Día 11: Hoy conoceremos el Parque Forestal Nacional Zhangjiajie, uno de los paisajes más espectaculares del mundo. Aquí se inspiró James Cameron para su película Avatar. Por la tarde traslado al aeropuerto de Zhangjiajie para volar a Pekín y conectar con el vuelo internacional a Madrid. Noche a bordo
Día 12: Llegada al aeropuerto de Madrid y fin de esta ruta de 12 días por China en Guangxi y Hunan. Maravilloso viaje.

Guangxi y Hunan: dos joyas del sur de China
Aunque poco conocidas por muchos viajeros internacionales, Guangxi y Hunan ofrecen una China auténtica, diversa y espectacular. Desde montañas flotantes -la mítica Pandora de Avatar- hasta aldeas étnicas milenarias, estas provincias del sur del país son una mezcla de paisajes de ensueño, historia viva y cultura vibrante.

Ambas provincias son hogar de varias minorías étnicas que conservan tradiciones únicas como la etnia Dong o el pueblo Zhuang en Guangxi, con aldeas tradicionales, arquitectura de madera y festivales locales. Hunan es rica en cultura Miao, especialmente en Fenghuang una de las poblaciones más bonitas de China. Sus bordados, música y ceremonias ofrecen una visión viva de una China rural y ancestral.
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Ideal para:
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Emociones inolvidables en Guangxi y Hunan
Viajar es vivir emociones y aquellas que recordamos como “inolvidables” son experiencias emocionales intensas y significativas que permanecen en nuestra memoria para siempre. Tengo el hábito de recrearme en las emociones positivas y archivo las negativas. Cuando viajo suelo experimentar momentos de felicidad, de afecto por las personas que me acompañan y de profunda gratitud por estar ahí.

Es por ello que en vez de describir paso a paso este viaje que, para ello existen guías, blogs, revistas viajeras o la IA, prefiero humanizar este artículo compartiendo los momentos más emocionantes, divertidos y especiales del viaje que, también pueden servir como referencia al viajero que quiera hacer una ruta de 12 días en China por Guangxi y Hunan. ¡Vamos a ello!

Primeras sensaciones del viaje en Guilin
Volvía a pisar China después de casi 25 años, salvo una escala relámpago de 12 horas en Shanghai hace seis años. Siempre es emocionante regresar a un país después de tanto tiempo, especialmente China que ha experimentado una transformación brutal. Llegamos a Guilin que parece sacada de una pintura tradicional china. Un buen hotel después de casi 20 horas de viaje, nos acogió en esta ciudad de unos 5 millones de habitantes. Salimos a dar un paseo y cuál fue mi sorpresa que no había ruido de tráfico. Los vehículos son eléctricos y aquel caótico bullicio que recordaba ya no existe. Por el contrario, nos llegaba una música de algún lugar cercano. En unos bajos, un grupo de ancianos estaban ensayando música tradicional.

En cuanto vieron que metíamos la cabeza por la puerta, nos invitaron a entrar con unas amplias sonrisas. ¡Qué bonito fue ese momento! Hacía unas horas que estábamos en casa y ahora, a mas de 10.000 kilómetros, escuchando el ensayo de un grupo de músicos chinos jubilados en Guilin que no paraban de sonreírnos. Una delicia.

Seguimos con nuestro paseo rodeando el lago Shanhu, con los jardines iluminados que, me recordaron a los japoneses, y las famosas pagodas del Sol y la Luna. Ya de noche dejamos la tranquilidad del lago y nos fuimos a cenar a un restaurante chino. Vaya lío la primera vez, para pedir los platos sin que nadie en el restaurante hablara inglés y prepagando con la App Alipay. Comimos unos dimsum memorables.

En nuestro segundo día en Guilin pudimos constatar la belleza natural de un paisaje único, inspiración de artistas y poetas. Las montañas kársticas que rodean la ciudad en 360 grados son magníficas. Nos haríamos un hartón de verlas durante el viaje, sin embargo desde la colina Diecai y, de nuevo, por primera vez, es apabullante. Un sentimiento de agradecimiento por estar aquí frente a esta maravilla, me invadió.


Mención especial merece la aldea Daxu, ¡qué acierto visitarla! Nuestra primera aldea tradicional del viaje y una de las más especiales. La aldea Daxu es una joya oculta cerca de Guilin, ideal para quienes aprecian sumergirse en lo auténtico y tradicional. A orillas del río Li y a tan solo 20 km de Guilin se encuentra esta aldea antigua con mas de 1000 años de historia, donde las piedras hablan y las puertas crujen con historias y el ritmo de vida sigue tan pausado como siglos atrás. Floreció en las dinastías Ming y Qing como importante puerto fluvial y comercial. De ahí las casas de ricos mercaderes con interiores decorados, muebles de época y altares familiares, cuya visita es imprescindible.
Su calle principal larga y angosta está flanqueada por casas de madera como la del Señor Jou, un anciano octogenario que nos abrió su hogar y su corazón durante una visita inolvidable. Nos enseñó sus artilugios, recuerdos y objetos tradicionales; nos escribió caligrafía china y en la antigua y rudimentaria cocina nos mostró cómo cocinar con horno de leña. Fue todo tan entrañable que siempre lo guardaré en mi memoria.
Navegando entre montañas de ensueño: crucero por el río Li
Como decía, hay paisajes que parecen sacados de una pintura tradicional china, y luego está el río Li, donde la fantasía y la realidad se funden en un mismo plano. Hacer un crucero por este río desde Guilin hasta Yangshuo, es una de esas experiencias que no se olvidan fácilmente. Es poesía visual, un viaje lento y contemplativo por el corazón verde del sur de China.

La ciudad de Guilin es el punto de partida ideal para explorar el río. Todo está preparado para los viajeros: opciones de cruceros de medio día o día completo, desde barcos grandes hasta pequeñas embarcaciones tradicionales. El nuestro era un crucero de unas cuatro horas, lo justo para sumergirnos sin prisas en este maravilloso entorno natural.


Durante el trayecto, pasamos por algunos de los paisajes más icónicos de China, incluidos los que aparecen en el billete de 20 yuanes. Cada curva del río revelaba nuevas formaciones rocosas con poéticos nombres. Ninguna foto hará justicia a lo que verás. A pesar del turismo, hay momentos en los que el silencio se impone, solo roto por el roce del agua.

Volví a sentir un profundo agradecimiento por estar aquí. Nos esperaba otra sorpresa cuando atracó el barco: una deliciosa caminata junto al río, muchos chinos optaban por una motocicleta eléctrica, entre vegetación, imposibles reflejos en el agua, hombres haciendo sus labores en el campo, chicas fotografiándose con traje tradicional.


Yansgshuo es un pequeño paraíso de calles adoquinadas, mercados artesanales, cafés con encanto y bonitas tiendas de té. Considera quedarte una noche porque al caer el día aparece un gran plató fotográfico junto al río. Las jóvenes chinas se visten con trajes tradicionales y hacen sesiones fotográficas a cargo de fotógrafos que ofrecen sus servicios junto al río. Y para acabar este día memorable, unos “torreznos chinos” que estaban buenísimos.


Longji: donde el arroz crece en la espalda del dragón
Hay lugares que se quedan contigo mucho después de haberlos dejado atrás. Las terrazas de arroz de Longji, en Guangxi, son uno de esos destinos. Desde hace siglos, estas colinas esculpidas por manos campesinas, siguen siendo un testimonio vivo de la armonía entre el ser humano y la naturaleza. No son de fácil acceso, y eso es parte de su encanto, tardamos tres horas de trayecto desde Yangshuo.

El camino serpentea entre montañas, campos de bambú y aldeas de madera que parecen detenidas en el tiempo. Cuando finalmente te encuentras frente a ellas, cuesta creer tanta belleza: laderas de montaña transformadas en miles de curvas verdes que siguen el contorno natural como si fuesen las escamas de un dragón dormido.

Las terrazas fueron construidas por las minorías étnicas Zhuang y Yao hace mas de 650 años. En primavera los campos se llenan de agua, reflejando el cielo como espejos infinitos. En otoño, el arroz madura y las colinas se tornan doradas. Llegamos a estas terrazas de sinuosa simetría cuando se acercaba la puesta de sol y fue mágico. Después de deleitarnos con este paisaje, surgió la oportunidad de vestirnos con trajes tradicionales de la etnia Miao.


Era el momento y lugar idóneos e hicimos una divertida sesión fotográfica para la posteridad. Sin embargo, el cúmulo de emociones no había acabado. Con las últimas luces, descendimos en una placentera caminata entre los arrozales saboreando, aún más el idílico entorno, hasta llegar a la pequeña aldea Ping’an, uno de los lugares más especiales del viaje.

Dormir en la aldea Ping’an: un despertar entre arrozales eternos
Si alguna vez soñaste con despertar entre un mar de terrazas de arroz que se pierden en el horizonte, la aldea Ping’an es tu lugar. Este pequeño pueblo escondido entre montañas y nubes parece detenido en el tiempo, y pasar una noche allí no es solo dormir: es sumergirse en la esencia más pura de la vida rural china.

Llegamos al Longji One Art Hotel y nos atiende Spring la propietaria. Al alojamiento no le falta detalle, está decorado como si fuera un hotel boutique suizo, con increíbles detalles decorativos inesperados en una antigua aldea. Su valoración en Booking es la máxima y no me extraña, cuando llegamos a nuestra habitación que está en el ático, un ¡WOW! nos invade.

Dormir en Ping’an no es solo una etapa más del viaje: es un regalo para el alma. Lo más impresionante fue despertarme, mirar a través de los ventanales por la mañana y ver los arrozales brillar bajo la neblina matinal, un pintura viva. Spring nos esperaba en el salón para el desayuno. Su buena energía es contagiosa. Unas señoras de la etnia Zhuang nos sirven el desayuno y nos cantan de forma improvisada. La mejor hospitalidad que podíamos desear. Otro momento entrañable del viaje. Si buscas un lugar donde desconectar, reconectar y contemplar, este rincón entre arrozales te espera con los brazos abiertos.

Soy la última del grupo en salir del hotel y me despido de Spring con un fuerte abrazo, en inglés me pide que promocione su hotel y le prometo que lo haré. Tiene mucho mérito el alojamiento que ha construido en este apartado rincón del mundo.
Paseamos por la aldea antes de dirigirnos a la siguiente. No hay coches, ni grandes tiendas, ni prisas. Las mujeres de la etnia Zhuang, con sus trajes coloridos y cabelleras imposiblemente largas, tejen, cocinan y sonríen. Ha sido un auténtico placer conocer este lugar y sus gentes.

Sangjiang: donde el viento y la lluvia se juntan en un puente
En el corazón de Guangxi, lejos de las rutas turísticas trilladas, se encuentra Sanjiang, una ciudad impregnada del legado de la etnia Dong, famosa por su arquitectura de madera y, sobre todo, por sus puentes del viento y la lluvia. De todos ellos, el más majestuoso es el Chengyang Wind and Rain Bridge, una obra maestra que parece flotar entre el río y el cielo. Sin embargo, visitamos uno de los puentes ubicados en plena ciudad y la experiencia fue maravillosa.


Allí descubrí que los puentes Dong son espacios comunitarios. Están techados para proteger a los aldeanos del viento y la lluvia -de ahí su nombre- pero también funcionan como lugar de reunión, descanso y desconexión. Están construidos sin un solo clavo, utilizando madera ensamblada con una precisión milenaria. Caminar por el puente es como atravesar una escultura viviente: el crujido de la madera bajo tus pies, el murmullo del río Xunjiang y la brisa que atraviesa los espacios abiertos entre las columnas.

Sin embargo, sus gentes son lo más interesante. Nos lo tomamos con calma e interaccionamos con los locales: unas señoras octogenarias que iban a caminar cada día por sus más de 300 metros de longitud, un abuelo con su nieta, una vendedora ambulante de verduras… Fue un deleite aquel rato en el puente.

Y rematamos Sangjiang con otra construcción icónica de la etnia Dong: la Torre del Tambor, una majestuosa estructura de madera, de nuevo sin un solo clavo y considerada la más grande del mundo. Con una altura de 42 metros ocupa una superficie de 600 metros cuadrados. Se terminó en octubre del 2002, como parte de la celebración del 50 aniversario del condado.

Está sostenida por cuatro pilares principales de madera, cada uno con más de 400 años de antiguedad y representan los puntos cardinales. Los 12 pilares secundarios simbolizan los meses del año. Las torres del tambor sirven como centros comunitarios para el pueblo Dong y el nombre proviene del gran tambor de cuero ubicado en la cima, que se usaba para alertar de emergencias o anunciar eventos importantes. Te recomiendo visitarla de día y de noche.

Zhaoxing: la joya escondida de la etnia Dong
En lo profundo de las montañas del suroeste de China, donde los paisajes verdes se funden con la arquitectura ancestral, se encuentra Zhaoxing, una aldea que parece detenida en el tiempo. Ubicada en Guizhou es una de las aldeas más grandes y auténticas del pueblo Dong. No le faltan sus Torres del Tambor y sus Puentes de viento y lluvia. Pudimos presenciar un espectáculo de música polifónica, una tradición oral Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Es una delicia pasear por su calle principal y observar cómo las ancianas crean bonitos objetos de artesanía, para vender a los turistas y que compré emocionada como si fueran auténticas joyas. Las telas teñidas de índigo natural, conocidas localmente como lanranbu son una de las expresiones más hermosas del arte textil de la etnia Dong.

Este antiguo proceso artesanal lo puedes observar en plena calle en donde las mujeres tiñen sus tejidos. La planta del índigo natural se cultiva y recolecta cuidadosamente. Las hojas se fermentan durante semanas hasta producir una pasta azul intenso que se convierte en tinte. El proceso se transmite por generaciones de mujeres Dong. Las bonitas telas teñidas y estampadas con patrones tradicionales se venden en tiendas y se exhiben colgadas de las casas.

Por la noche, Zhaoxing se transforma. Se convierte en una aldea de luces tenues y una atmósfera casi mística. Recorrerla de noche es como caminar por un museo vivo a cielo abierto. Su arquitectura está mágicamente iluminada y se disfruta de ella con los sentidos despiertos y el alma tranquila. Volvemos felices a nuestro hotel con una resaca de emociones. ¡Me has encantado Zhaoxing!
Fenghuang: la joya flotante de Hunan
A estas alturas del viaje, parece imposible que algún lugar nos pueda seguir sorprendiendo. Sin embargo, lo mejor está por llegar. Seguimos en Hunan y llegamos a la aldea de Fenghuang (cuyo nombre significa “fénix”) que parece sacada de una pintura de tinta china. Con más de 1300 años de historia, esta antigua población ha sabido conservar su arquitectura tradicional y su mística aura, convirtiéndose en uno de los destinos mas bellos y románticos de China. El alma de Fenghuang es el río Tuojiang, que fluye suavemente a través del casco antiguo. A orillas del agua, se alinean las casas de madera sobre pilotes, construidas por las etnias Miao y Tujia.


Estas viviendas centenarias, con balcones que se asoman al río, son el lugar perfecto para observar la vida cotidiana. Llegamos de noche, y el reflejo de las luces en el agua convierte a Fenghuang en un paisaje de ensueño, con puentes antiguos iluminados que brillas como si flotaran sobre luz líquida. Una ensoñación.

Las callejuelas de Fenghuang están llenas de encanto y puedes perderte entre calles adoquinadas, templos, torres de vigilancia y antiguas puertas de la ciudad entre turistas locales vestidas de forma tradicional que te regalan, una vez más, una sonrisa.

Fenghuang es también hogar de la etnia Miao, famosa por su ropa tradicional bordada, joyería de plata y festivales coloridos. Lo sorprendente de Fenghuang es que ha sabido combinar tradición y turismo (como el resto de las aldeas que hemos visitado) y encontrarás cafés con vistas al río, casas de té con terrazas y hospedajes boutique en antiguas mansiones restauradas.

Al día siguiente madrugamos para disfrutar de una Fenghuang tranquila y sin multitudes. Al amanecer es pura poesía visual. Encontramos en nuestro camino un pequeño local mirando al río. El café que nos preparó el señor, nos supo a gloria bendita. Estaba delicioso. Una perfecta forma de iniciar el día para seguir disfrutando de esta ruta de 12 días por China en Guangxi y Hunan.

Red Stone Geopark: un paisaje que parece de otro planeta
A unos kilómetros de Fenghuang, oculto entre verdes montañas, se encuentra uno de los secretos geológicos más impactantes de China: el Red Stone Forest Geopark, también llamado Hongshilin. Su nombre lo indica, un bosque de piedra roja moldeado por el tiempo, la lluvia y el viento durante cientos de millones de años. Un paisaje que parece de otro planeta, con rocas rojizas de formas surrealistas que emergen del suelo como si fueran estructuras abstractas. Algunas se asemejan a cuchillas, columnas y desde el cielo, algunas parecen la pezuña de un dinosaurio. Son formaciones de piedra arenisca roja con una historia geológica que se remonta a más de 400 millones de años.



En medio de este increíble paisaje, se encuentra un lago sereno. Un espejo natural que multiplica el encanto del parque. Sentada frente a él, siento paz y sosiego. Este es un lugar especial con una composición visual única. Una pausa silenciosa en medio del geo parque, ideal para sentarse, descansar, observar y dejar volar la imaginación. Un lugar mágico.

Tianmen: una montaña, mil emociones
Estamos en uno de los destinos naturales más espectaculares de China, y una parada inolvidable para cualquier viajero en la provincia de Hunan.

Si alguna vez soñaste con caminar por los cielos o cruzar una puerta hacia otro mundo, ese lugar existe y se llama Tianmen, la “Montaña de la Puerta Celestial” ubicada en Zhangjiajie. Este monte sagrado se eleva a más de 1500 metros de altura e impresiona por sus paisajes, caminos de vértigo y su espectacular arco natural excavado en la montaña que parece conectar la Tierra con el cielo.

Para llegar a la cima tomamos uno de los teleféricos más largo del mundo con más de 7 kilómetros de longitud. El viaje dura unos 30 minutos y atraviesa montañas, acantilados y bosques frondosos. Las vistas son hipnóticas. Una vez en la cima, se puede caminar por diferentes rutas de senderos, algunos suspendidos, que bordean precipicios verticales, incluida una pasarela de cristal.
Desde la cima observarás una de las carreteras más famosas del mundo, con 99 curvas cerradas que serpentean por la montaña como un dragón. No verás circulación porque actualmente está en restauración.


Después de disfrutar de las vistas, los senderos y los maravillosos paisajes, toca bajar. Si estás en forma puedes hacerlo por los 999 escalones de piedra, sin embargo muchos viajeros no esperan (pero agradecen) un detalle: tecnología entre montañas.
Los chinos han sabido integrar unas escaleras mecánicas subterráneas para facilitar el acceso de subida o bajada. El recorrido total supera los 300 metros de desnivel ahorrándote el agotador ascenso por la escalinata original. No está mal, ¿verdad?

Zhangjiajie Forest: el bosque vertical que inspiró Avatar
Estaba dispuesta a vivir mi última emoción inolvidable del viaje. Un lugar soñado desde que conocí Pandora en la película de James Cameron. El Zhangjiajie National Forest Park es como entrar en un mundo de fantasía. Fue la primera reserva forestal de China y forma parte del área escénica de Wulingyuan, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1992. Sus formaciones geológicas verticales con mas de 3.000 pilares y picos de piedras arenisca que se elevan cientos de metros entre neblina, selva y nubes, crean un paisaje onírico sacado de otro planeta. Por eso es Pandora.

El destino no quiso que en este viaje conociera esta maravilla. Una lesión articular me lo impidió. Le pedí a Roberto que hiciera alguna fotografía con mi cámara para inmortalizar el lugar y las guardo como oro en paño.
Volveré a China. Volveré a Zhangjiajie. Seguiré explorando este país tan apasionante.

Agradezco la labor y atenciones de nuestros guías en Guangxi (Eric) y Hunan (Andrew) y a @Xploretravel. Infinitas gracias a mis amigos y compañeros de viaje: Roberto (@bromotengger), Carmeluchi, Maite, Piluca y Carmen. Los viajes saben mejor con vosotros. Porque el lugar puede ser espectacular, pero el recuerdo siempre está hecho de quienes lo viven contigo.
Viaja a China, es un placer conocerla.







Un precioso relato que me ha hecho revivir el maravilloso viaje a China que hemos hecho juntas y en el que hemos descubierto paisajes sorprendentemente bellos y personas amables y sonrientes. Seguiremos descubriendo el mundo juntas siempre que podamos. Un abrazo Bea.
¡Qué bonito es compartir viajes y descubrir el mundo juntas! Por muchos más!
Viajazo.Volveremos ,! Qué bien lo has contado !me emocionan todos los momentos que vivimos juntas en esos lugares mágicos !
El relato precioso Bea .Sigue contándonos así de bien tus viajes .Muy bien redactado y las emociones muy bien transmitidas .Sigue, ,sigue y no dejes de escribir 🥰🥰🥰🥰🥰
Muchas gracias Piluca! Hemos compartido un viaje precioso y he disfrutado mucho reviviéndolo. Ciertamente, cuantas emociones compartidas!