Damos una vuelta a la plaza. Tranquilamente. Bueno, todo lo tranquilo que es posible porque, como siempre, está atestada de turistas que se agolpan delante de las obras que exhiben los pintores. ¡Oye nena!, vamos a mirar las acuarelas, me dice mi madre. Me encanta esta plaza, este barrio, esta ciudad. Y aquí tuvo lugar un reencuentro en Montmartre de París. ¿Os...

