Singapur es mucho más que un punto en el mapa del Sudeste Asiático. Este pequeño país-ciudad es un auténtico crisol cultural, donde la modernidad futurista convive con tradiciones ancestrales y rincones cargados de historia. Su tamaño compacto lo hace perfecto para recorrer en pocos días o en una escala, pero su diversidad lo convierten en un lugar atractivo. Singapur en tu ruta asiática: el destino que lo tiene todo.
La ciudad-estado del Sudeste Asiático impresiona por su pulcritud, elevado nivel educativo y seguridad, así como por tener una de las rentas per cápita mas altas del mundo. Lo adviertes nada más aterrizar en su aeropuerto, considerado el mejor del mundo. El ambicioso complejo solo será el preludio de lo que acontece después, al llegar a la ciudad. Ya desde el aire puedes comprobar que Singapur es el epicentro de algo.

Este pequeño archipiélago formado por 64 islas, ha logrado aumentar su extensión ganando terreno al mar, lo que ha despertado el malestar de sus vecinas Malasia e Indonesia que han prohibido venderle más arena. Pero la República de Singapur no para, sigue en crecimiento y desarrollo. Desde la piscina infinita mas alta del mundo, en la azotea del emblemático hotel Marina Bay Sands, hasta el impresionante complejo Gardens by the Bay. Si se dispone de poco tiempo para visitar la ciudad, este es uno de los lugares imprescindibles. Un ambicioso proyecto de arquitectura urbana con los “Súper Árboles” -SuperTrees-, unas grandiosas construcciones verticales con ramificaciones, a modo de copa de árbol que aúnan diseño y funcionalidad.
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El sorprendente aeropuerto de Singapur
El Aeropuerto de Changi no es solo una puerta de entrada a Singapur, es una experiencia en sí misma. Tanto, que muchos viajeros lo consideran una atracción turística más y no un simple lugar de paso. Con más de cuatro terminales interconectadas y un diseño impecable, Changi ofrece mucho más que vuelos. Aquí puedes encontrar el Jewel Changi, un complejo futurista con tiendas, restaurantes y la catarata interior más alta del mundo, la Rain Vortex, rodeada de un jardín tropical bajo una cúpula de cristal. También se puede disfrutar de cine gratuito abierto 24 horas, perfecto para matar en tiempo entre conexiones. Dispones de una piscina en la azotea con vistas a la pista de aterrizaje y jardines temáticos que hacen olvidar que estás en un aeropuerto.
Más allá de lo llamativo, Changi brilla por su organización: migración rápida, transporte interno impecable, espacios pensados para el descanso… Muchos viajeros planean escalas largas a propósito, solo para disfrutar de lo que ofrece. Es uno de esos lugares donde desearás que tu vuelo se retrase unas horas más. En realidad el aeropuerto de Singapur refleja el espíritu del país: innovación, hospitalidad y naturaleza en perfecta armonía.

Un paseo impoluto entre rascacielos y jardines
Uno de los tópicos más arraigados en el país, es la limpieza. Aunque no verás muchos barrenderos, hay que decir que es uno de los países más pulcros que conozco. Junto a la conocida inquina singapuriense contra los chicles – están totalmente prohibidos y no podrás comprarlos en ningún lugar del país- está prohibido fumar en las calles excepto en los lugares expresamente señalizados para ello. Allí se congregan como fieles que pagan un tributo los escasos fumadores que quedan. Desde el exterior tiene todo el aspecto de ser una sociedad casi perfecta. Apenas hay delincuencia y su bonanza económica y sistema judicial férreo contrastan con la ausencia de presencia policial que debería ser garante del cumplimiento de las leyes. 
Lo primero que sorprende al llegar es el skyline: torres de cristal, arquitectura vanguardista y el icónico Marina Bay Sands dominando la bahía. Pero lo que realmente cautiva es cómo la ciudad ha sabido integrarse con la naturaleza. Los Gardens by the Bay, con sus impresionantes “supertrees” iluminados de noche, son un espectáculo que parece sacado de una película de ciencia ficción.
La ciudad es un jardín en sí misma. Nunca he visto jardines y parterres mejor cuidados que los singapurenses. Lo entendí cuando alguien me comentó cuál era el presupuesto anual de jardinería de la ciudad, una cifra casi obscena. Su condición de insularidad, obliga a Singapur a ganar terreno al mar. Así se construyo la isla de Sentosa, un complejo gigantesco de ocio con varios hoteles, un parque temático de Universal Studios y un enorme casino.

Gardens by the Bay: un jardín futurista
Si hay un lugar que simboliza la capacidad de Singapur para reinventarse, es Gardens by the Bay. Situado junto a Marina Bay, este parque futurista de más de 100 hectáreas es un imprescindible para cualquier viajero. Conocí Singapur en 2017 y me impresionó notablemente. En aquella época no estábamos familiarizados con los drones y los mappings, así que el espectáculo nocturno de luz y sonido fue inolvidable. Los gigante Supertrees iluminan la noche como si vinieran de otro mundo y son la imagen más icónica del parque. Estas estructuras metálicas de entre 25 y 50 metros de altura están cubiertas de plantas trepadoras y orquídeas. Al caer la noche, cobran vida con el Garden Rhapsody, un espectáculo de luces y música que transforma el lugar en un escenario mágico.
Quienes buscan una experiencia aún más especial pueden caminar por la OCBC Skyway, una pasarela suspendida a 22 metros de altura y una longitud de 128 metros que conecta varios de los imponentes Supertrees y que ofrece vistas panorámicas de Marina Bay y los rascacielos de la ciudad. De día la Skywalk permite apreciar mejor los detalles de los Supertrees y la fusión entre naturaleza y diseño arquitectónico. De noche, caminar por la pasarela mientras las luces bailan alrededor es algo único.

Las entradas se compran en el acceso al Supertree Grove y conviene llegar con tiempo en horas punta. El mejor momento es justo antes del atardecer y luego quedarse al espectáculo nocturno.
Además de los jardines al aire libre, el parque cuenta con dos enormes cúpulas climatizadas: Flower Dome, el invernadero de cristal más grande del mundo, que alberga especies de todo el planeta y el Cloud Forest, un ecosistema húmedo con un bosque nuboso, vegetación tropical y la cascada interior más alta del mundo con 35 metros. La sensación al entrar es la de estar en otro planeta.

Guía para enamorarse de Singapur en pocos días
Singapur es sinónimo de multiculturalidad. Un buen ejemplo de convivencia entre diversas culturas , razas y religiones. Aquí cohabitan malayos, chinos, indios, indonesios y singapurenses; entre budismo, islamismo, cristianismo e hinduismo. Un crisol de tradiciones en las que no falta la influencia británica que controló la isla. Esta amalgama hace de Singapur un lugar realmente único y atractivo.

Barrios que cuentan historias
En Singapur cada barrio es un viaje distinto: Chinatown deslumbra con templos como el Buddha Tooth Relic Temple y sus calles llenas de farolillos y puestos de comida. Little India vibra con colores, aromas de especias. Kampong Glam mezcla herencia malaya y árabe, con la imponente mezquita del Sultán y callejuelas repletas de arte urbano.
Después de mis dos viajes a India, me impresionó Little India. Era como estar literalmente en uno de los barrios del país, con templos, mercadillos, tiendas y olores que bien podrían ubicarse en Delhi. Tuve la oportunidad de entrar en Sri Mariamman Temple, el templo hindú mas antiguo de la ciudad y me transportó a la India.

No menos interesante es perderse por Chinatown, cercana al distrito financiero, bajo los farolillos rojos y saborear la cocina china en cualquiera de sus puestos callejeros de “Street Food” que por cierto, es una de las mejores del mundo.
Marina Bay Sands y la piscina infinita más famosa
Cuando estás en la emblemática Marina Bay, nada hace presuponer que tan solo medio siglo atrás ésta era una isla pobre, con pocos recursos naturales y sin futuro. Error. El artífice del cambio Lee Kuan Yew, Primer Ministro de Singapur durante más de 30 años, ha sido el hombre que la convirtió en una potencia económica y modelo de prosperidad. Lee construyó un Singapur eficiente, moderno y sin corrupción, basado en un férreo control político del Estado. Porque Singapur es uno de los países más regulados del mundo. Serviría como ejemplo la ya mencionada prohibición de la importación, fabricación y venta de chicle.
Uno de los iconos es el Marina Bay Sands Hotel, mucho más que un alojamiento. Sands, con sede en Las Vegas, ha creado una onírica estructura hotelera convertida en uno de los símbolos más reconocible de Singapur con sus tres torres unidas en lo alto por una plataforma con forma de barco. Sin duda, una obra maestra arquitectónica y un destino en sí mismo. No pude contener la curiosidad de dormir una noche en este gigante.
En el piso 57 se encuentra la Infinity Pool, considerada la piscina en azotea más alta del planeta. Desde allí, bañarse se convierte en un privilegio: el agua parece fundirse con el horizonte y la vista del skyline de Singapur. Un detalle importante: el acceso a la piscina infinita está reservado únicamente para quienes se alojan en el hotel. Por ello, es uno de los principales motivos por los que muchos viajeros deciden darse el gusto de pasar al menos una noche en el Marina Bay Sands.
Para quienes no se hospeden, existe la posibilidad de visitar el mirador SkyPark Observation Deck, en el mismo piso 57 construido en una enorme plataforma en la que se podrían estacionar casi cinco aviones A380 aparcados uno detrás de otro. Aunque no permite acceder a la piscina, las vistas panorámicas de la ciudad valen totalmente la pena. Tomar una copa en el bar y contemplar la puesta de sol desde las aguas de la piscina, con toda la ciudad frente a tí, es una experiencia que justifica el largo viaje hasta aquella región del mundo.
El Marina Bay Sands no es solo un hotel de lujo, también alberga un centro comercial, un casino, restaurantes de chefs reconocidos y acceso directo a los espectáculos del Marina Bay. La oferta de ocio dentro del colosal complejo abarca todo lo que puedas necesitar. Pero sin duda, su piscina infinita se lleva el protagonismo: un lugar que parece desafiar las leyes de la gravedad y que regala alguna de las postales más icónicas de Singapur desde alguna de sus más de 2.500 habitaciones y suites.
Hotel Raffles, el legado británico
Si es hora de tomar el té, ningún lugar mejor que el lujoso Hotel Raffles de estilo colonial, cuyo nombre rememora al fundador de la ciudad. Y siempre se puede acabar el día comprando en la comercial Orchard Road, un bulevar flanqueado por las mejores tiendas y centros comerciales. Eso sí, buscando un momento para conocer el parque botánico y su Jardín de las Orquídeas con más de 3.000 variedades de esta flor. Aunque pensándolo bien, si no hay tiempo, la ciudad es un jardín en sí misma.
El paraíso de la comida
Singapur es un destino gastronómico por excelencia. Desde los famosos hawker centres, los mercados de comida callejera, nombrados por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, donde se puede probar un Hainanese chicken rice o un laksa -sopa picante de fideos con leche de coco y mariscos- por pocos dólares, hasta restaurantes con estrellas Michelin. La comida aquí es un viaje en sí mismo, basada en un auténtico crisol de sabores donde conviven influencias malayas, chinas, indias y occidentales.
Podrás encontrar los mejores restaurantes del mundo junto a cientos de puestos para comer en la calle, una costumbre local que no debes desaprovechar.
Un país con 60 años de historia


Lo que no hay que perderse en Singapur
Aquí tienes una selección de lugares y experiencias imprescindibles en tu visita a Singapur:
- Marina Bay Sands Hotel
- Gardens by the Bay
- Merlion Park
- Chinatown
- Little India
- Kampong Glam
- Botanic Gardens
- Sentosa Island
- Probar un hawker centre como Maxwell
- Paseo en bumboat por el río






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