Bután, la felicidad en el último reino del Himalaya

  • EXISTE UN RECÓNDITO LUGAR al que se accede después de sobrevolar el techo del mundo, la cordillera del Himalaya. Te sientes pequeño desde tu atalaya, agazapada tras una minúscula ventana de avión. Los ocho miles van apareciendo en una impresionante línea, en la que captar una belleza natural extrema. Los Annapurnas, el mítico Everest, el Lhotse…van desfilando por tu retina. Un impactante preludio de lo que está por llegar. Un experimentado piloto (sólo algunos tienen permiso para ello) debe aterrizar entre montañas de 5.000 metros y desde una elevada altitud. Sin duda, una maniobra arriesgada. El avión realiza el descenso y con un giro imposible, encara el valle de Paro en donde se ubica el aeropuerto internacional de Bután. El avión toma tierra. Una pista de aterrizaje vacía y rodeada de montañas nos da la bienvenida. Y un edificio de baja altura, con una arquitectura sorprendente. Lo que sí destaca es la gran foto de dos jóvenes guapos y su hijo: es la familia real. ¡Estamos en el Reino de la Felicidad!
Vistas del Himalaya en el vuelo de Katmandú (Nepal) a Paro (Bután)

  • EXISTE UN LEJANO LUGAR, uno de los países más pequeños del planeta, repleto de tradiciones, montañas y valles. En sus ciudades, incluida la capital Thimpu, no hay semáforos. Con poco más de 750.000 habitantes, sus gentes sonríen amablemente a los extranjeros. Los habitantes visten la indumentaria tradicional: ellos lucen orgullosos el Gho, un vestido hasta las rodillas con un estampado a cuadros, rayas o liso, completado por unos altos calcetines y zapatos bien conjuntados. Ellas, por su parte, visten la Kira, una falda de estampados geométricos y coloridos, larga hasta los tobillos con una blusa de vistosos colores completando el atuendo. Unas vestimentas originales y elegantes, en las que los hombres van de corto y las mujeres de largo.
Dos muchachos butaneses posan frente a la Escuela de Bellas Artes en Thimpu, la capital de Bután
Mandhoj, nuestro guía, luciendo elegante su Gho, a la entrada de un templo budista
Mujeres butanesas vestidas con su Kira, rezan frente a una estupa, bajo los omnipresentes ojos de buda

  • EXISTE UN REMOTO LUGAR que todavía no ha sucumbido a sus gigantes vecinos, China al norte e India al sur y se mantiene como el último Reino budista independiente del Himalaya. Los jóvenes reyes de este pequeño reino del Himalaya, mantienen una dinastía que ya ha cumplido un siglo de trayectoria. El actual quinto Rey Dragón en el trono de Bután desde 2008, ha sido educado en Occidente y goza del cariño popular de sus súbditos. Conoció a su esposa, cuando ella sólo tenía 10 años. Dicen que se arrodilló cortésmente y le dijo: “Yo te esperaré hasta que seas mayor de edad. Si sigues soltera y lo deseas, quiero que te conviertas en mi esposa”. Él era un adolescente de 17 años y se enamoró perdidamente de ella. Y así fue. Ambos contrajeron matrimonio en una ceremonia tradicional budista en 2011. Antes de llegar al altar, el rey renunció a la poligamia (su padre tiene cuatro esposas que son hermanas) y prometió absoluta fidelidad a su bellísima mujer. Ya hay nuevo heredero: un precioso niño de tres años que aparece en las fotos oficiales, con sus padres, distribuidas por todo el país. ¡Larga vida al Rey Dragón!
En cualquier rincón encontramos fotografías informales de la familia real, con los actuales reyes y el heredero a la corona
  • EXISTE UN IDÍLICO LUGAR al que muchos le asignan el título de paraíso. Un país sin contaminación (ni atmosférica ni acústica), en donde recorrer sus paisajes por un entorno sano y tranquilo. Los líquenes tapizan sus bosques y los cielos limpios y azules se abren paso en sus poblaciones. Éste es el único país del mundo con huella de carbono negativa y pretende convertirse en un país completamente ecológico. Por algo su mayor fuente de ingresos es la energía hidroeléctrica que venden a India. Caminar entre sus frondosos bosques, junto a ríos sagrados (hay ríos machos y ríos hembra) y elevadas montañas, tapizadas por chortens (estupas) y banderas de oración, es uno de los placeres que aporta este pequeño país.       

  • EXISTE UN LUGAR FELIZ cuyo eslogan es “Happiness is a place”Sus gentes son educadas y alegres. Sonríen a los extranjeros y esperan pacientemente posando para una foto sin perder la sonrisa y sin pedir nada a cambio. Las personas de este país te enamoran. Los abuelos te invitan a rezar alrededor de los molinos de oración. Los alegres niños, te piden tímidamente que les enseñes la fotografía que les acabas de hacer. Las mujeres pasean con su Kira sin reparar en tí y cuando lo hacen, siempre sonríen. Nadie se enfada. Todo transcurre plácidamente con el murmullo de fondo de los mantras. Es tal la felicidad y sosiego que te envuelven, que este lugar es capaz de remover emociones
Ancianos rezando junto a las ruedas de oración en el Memorial Chorten de Thimpu
Preciosa sonrisa de una abuela butanesa

” Bután es el primer destino recomendado, en el grupo de los 10 mejores países a visitar en 2020″ (Lonely Planet)

  • EXISTE UN LUGAR TRADICIONAL con una increíble arquitectura. Las casas mantienen el mismo patrón de construcción, con atractivas ventanas y puertas de madera con colores y filigranas. Y algo muy especial de este país: los dzong, fortalezas-monasterios construidos bajo el binomio de fortificación y edificio religioso. Estas construcciones de hace varios siglos, se erigen majestuosas entre valles y montañas, constituyendo algo muy particular en el mundo. Cada dzong encabeza un distrito, siendo la sede del gobierno político y religioso. Entrar en estas maravillas es acceder a un mundo de paz, sosiego, arte y budismo. Todo ello mezclado manteniendo un perfecto equilibrio. Los enormes patios (en muchos casos vacíos de turistas), pasadizos, empinadas escaleras, habitaciones tras las que habitan los jóvenes monjes… Todo es perfecto y admirable. Te sientes bien cuando entras a un dzong.
Vista del Dzong de Paro, uno de los más importantes del país
En el interior de uno de los patios de un Dzong
Dzong de Thimpu, capital del país
  • EXISTE UN MÍSTICO LUGAR profundamente religioso. Éste es el único país del mundo cuya religión oficial es la forma Tántrica de Budismo Mahayana. El 80% de la población practica dicha religión. Buda es omnipresente. Impresiona observar con qué fervor rezan los fieles en templos, monasterios y chortens. A pesar de ello, la religión no se enseña en las escuelas. No hay asignatura de religión que evangelice a los alumnos. Aquí se sigue el ejemplo de padres a hijos. No necesitan de la teoría. Sólo la práctica diaria de la religión es lo que les guía. Son varios los iconos de esta religión: el mala, rosario tibetano que en sánscrito significa guirnalda. El mala se utiliza para contar el número de veces que se ha recitado un mantra (palabras que conforman una oración). Siempre se pasan las cuentas de izquierda a derecha, en el sentido de las agujas del reloj. Los molinos de oración también son elementos imprescindibles en el budismo tibetano. Son estructuras cilíndricas donde se repite el mantra “Om Mani Padme Hum” en un pergamino interior y también se giran a favor de las agujas del reloj.

  • EXISTE UN MÍTICO LUGAR que ellos llaman “Taktshang” y nosotros conocemos como “Nido del Tigre”. Una maravilla colgada de una pared vertical, a más de 3000 metros sobre un precioso valle. Gurú Rinpoche voló hasta aquí a lomos de un tigre y transmitió a Bután el budismo Vajrayana en el siglo VIII. El Gurú estuvo meditando más de tres meses en una de las cuevas que hoy se visitan, en un entorno de espiritualidad como pocos lugares hay en el mundo. El Nido del Tigre es especial y especiales son las sensaciones que tienes allí arriba rodeada de naturaleza, fieles budistas, rocas y unas vistas increíbles. Las banderas de oración casi te acarician en tu subida y te van inspirando a medida que te vas acercando a esta maravilla. Cuando coronas la ascensión y te encuentras ante la entrada , un escalofrío mezcla de cansancio y emoción te envuelven. Realmente tienes la sensación de estar en un lugar único viviendo una experiencia inédita. 
El lugar más mítico de Bután: el Nido del Tigre
Rincón en la ascensión al Nido del Tigre
  • EXISTE UNA RECOMENDACIÓN a cargo de Lonely planet, una de las mayores editoras de guías y libros de viajes en el mundo. En su edición “Best in Travel 2020” recomienda a Bután en primera posición, dentro de los 10 mejores países a visitar el próximo año. “Este pedacito de edén himalayo”, dicen , se disputa el título de auténtico paraíso. Esperemos que nunca deje de ser el país más sostenible y ecológico del mundo y menos masificado turísticamente. De momento, yo he tenido la inmensa fortuna de poder conocerlo y disfrutarlo.

Autor entrada: Bea

Bea
Soy Bea. Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Conocer , experimentar y rodar por el mundo.