¿Retos del siglo XXI o supervivencia?

Muchos son los retos en este siglo XXI, algunos esenciales para la supervivencia del planeta. Ésta pretende ser una breve reflexión de dónde estamos y hacia dónde vamos (si los humanos no lo remediamos) 

Escena 1: Charly Sinewan, amante de la vida y motero, está dando la vuelta al mundo. Tal y como narra él en uno de sus vídeos de YouTube, conduce su moto por un lugar todavía no explotado de la Riviera Maya. Todavía no se ha cruzado con nadie en la última hora. De repente, en la siguiente curva, aparece un coche aparcado a la izquierda, casi en medio del camino. Una cáscara de plátano, en una perfecta hipérbole, vuela por encima de su cabeza. “¡Señor, se le ha caído una cáscara de plátano!”, chilla Charly mientras se aleja atónito en su moto y pensando: ¿Cómo alguien puede tirar basura en esta naturaleza tan magnífica?.

Espectacular paisaje en un entorno limpio y no contaminado, que podemos disfrutar en las Montañas Rocosas de Canadá. Maligne Lake, Jasper NP. Alberta, 2016

Reflexión: La degradación del planeta es cosa de todos. Tenemos la capacidad suicida de destruir la vida en la Tierra: se talan bosques, se contaminan ríos, se invaden los océanos con plástico, se destruye la capa de ozono… Todo empieza con una simple cáscara de plátano. La salud del planeta es “tan grave”, dice la ONU, que la vida de las personas se verá en una situación “desesperada” en poco más de treinta años. Las predicciones después de la reciente “Cumbre sobre el Clima, 2019” en Nueva York, arrojan un balance catastrófico, si el ser humano no lo remedia y no parece que los líderes mundiales se pongan de acuerdo para frenar la tendencia. Se prevé que 140 millones de personas de África, Asia y América Latina abandonarán sus países de aquí al 2050, por los efectos catastróficos del cambio climático y se convertirán en “refugiados climáticos”.

¿Reto del siglo XXI o pura supervivencia?.

Proteger el planeta y combatir el cambio climático. Al ritmo actual, esta foto de las Islas Maldivas tomada en 2016, será imposible en un futuro próximo
Nueva Delhi, 2019. Esta megaciudad con 20 millones de personas, es la más contaminada del mundo. Una bruma envuelve, casi de forma permanente, la capital de la India. Su contaminación dobla el nivel considerado tóxico.

Escena 2: “¡Niñas, coged las huchas y salid a postular”, ordena Sor Gabriela, la monja encargada “del Domund”. Aquellas huchas amarillas y azules iban a salvar vidas, gracias a la solidaridad del “primer mundo”. Yo sólo tenía 10 años y mi mayor preocupación era recoger el máximo dinero posible para “los negritos de África que pasaban mucho hambre”.

Malí, 1997. Africa Subsahariana

Reflexión: Erradicar la pobreza extrema es un reto que se pierde en la historia y sigue vigente en el siglo XXI. Más de 1.000 millones de personas viven con menos de un dólar al día. Cierto es que aquella África de los años 70, no es la actual y que Asia ha mejorado de forma ostensible su nivel de vida. Quizás la búsqueda de la igualdad, en un mundo absolutamente desigual, haya sustituido a la lucha contra la pobreza. La disponibilidad de agua y alimentos, será uno de los retos más importantes para abastecer a una población que en 2050, superará los 9.000 millones. Aumentan las desigualdades y disminuye la pobreza. En consecuencia, ya no reparten las huchas del Domund en los colegios de monjas…

Jodhpur, India. 2019. Se estima que en 2050 la población mundial alcanzará los 9.000 millones. El crecimiento sostenible y la masificación de las grandes urbes, son dos de los retos más importantes de este siglo XXI
Manhattan, Nueva York. 2018
Tokio, 2015. Una mega metrópoli con 14 millones de habitantes y una densidad de más de 6.000 habitantes por kilómetro cuadrado. A pesar de esta aglomeración, Japón figura en la lista de los países menos contaminados del mundo.

España, por su situación geográfica y características socioeconómicas, es muy vulnerable al cambio climático. Los expertos vaticinan una subida del nivel del mar, sequías, desertización, olas de calor e inviernos más duros.

Escena 3: “Vivo en la Burj Khalifa”, nos comenta Lola, con acento andaluz. Acabamos de aterrizar en Dubái y nuestra recién conocida compañera de viaje, una malagueña con desparpajo, nos invita a visitar su casa, ubicada en la torre más alta del mundo. “Mi marido es dubaití y vivo aquí desde hace tres años”, aclara Lola.

Burj Khalifa. Dubai, 2012

Reflexión: No sólo la torre más alta del mundo. Dubai posee unos cuantos récords más: el metro más lujoso, el centro comercial más grande y una larga lista a la que se incorporará en 2020 una torre de 1.300 metros (proyectada por Santiago Calatrava), superando en altura a la Burj Khalifa. Una obscenidad de lujo, derroche y despilfarro. ¿Quién es el responsable de todo este exceso?: el petrodólar. El oro negro con fecha de caducidad. Porque el petróleo se agota y necesitamos nuevas fuentes de energía. No contaminantes y renovables. Sin energía, no es viable la vida en este planeta. Buscar e implementar energía, no es un reto del siglo XXI; es prioridad absoluta.

Burkina Faso, 1997. Desde la opulencia de la Burj Khalifa hasta la pobreza en un rincón de África. La desigualdad, uno de los grandes retos del siglo XXI.

El mundo actual es infinitamente más complejo que en la época de nuestros padres. Cierto es, que el espíritu de sacrificio y disciplina de su generación, se diluyen a favor de la capacidad de riesgo, inteligencia artificial y globalización. Los valores heredados de los paradigmas sobre los que se sostenía la sociedad occidental, están en desuso, en entredicho. Muchos son los retos en el siglo XXI y probablemente habrá que afrontarlos como siempre ha hecho la humanidad: reinventándose. Es indispensable frenar la autodestrucción. 

Bremen, 2019. Alemania. “Fridays for future”
Niños y adultos se manifiestan en Bremen en un “Friday for future”

Los niños y la juventud se movilizan en un creciente movimiento internacional “Fridays for Future”, que reclama acciones contra el cambio climático y el calentamiento global. Su fundadora, la adolescente activista sueca Greta Thunberg, inició esta movilización en 2018, protestando cada viernes frente al parlamento sueco. Desde entonces ya se han realizado varias huelgas globales por el clima lideradas por los estudiantes.

Ellos tienen claro que “No hay Planeta B”.

Como herramienta de análisis, resulta de ayuda el siguiente libro: “Una nueva época:los grandes retos del siglo XXI” (E.Ontiveros/M.F.Guillen).

Autor entrada: Bea

Bea
Soy Bea. Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Conocer , experimentar y rodar por el mundo.

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