Hoy he pensado en París. Pero no con la ciudad grandilocuente y los míticos enclaves turísticos. Sino con un París más íntimo, más romántico y delicado. El de las tiendas antiguas con encanto. Las pequeñas plazas y los coquetos restaurantes. Las desgastadas escaleras de metro que te llevan hasta la superficie para saborear, una vez más, el barrio de Montmartre. Esas...









