Perteneciente a la antigua Yugoslavia y situada en el corazón de los Balcanes, viajar aquí tiene una carga histórica incuestionable. En un lugar en donde Oriente y Occidente se cruzan, conviven los minaretes y las campanas de las iglesias que resuenan en los mismos valles. Si estás buscando un destino europeo todavía no devorado por el turismo de masas, que sea económico y disfrutes de la naturaleza, éste es tu próximo viaje. Prepárate para romper prejuicios y descubrir el secreto mejor guardado de los Balcanes visitando estos 5 lugares imprescindibles de Bosnia y Herzegovina.
Contenido
Un poco de contexto histórico
Aunque su historia reciente está marcada por las cicatrices del conflicto de los años 90, la Bosnia de hoy mira al futuro con una energía vibrante y hospitalaria. Su identidad se ha forjado con 4 hitos históricos:
- El Legado Otomano (siglos XV-XIX): durante más de cuatro siglos, el Imperio Otomano gobernó la región. De esta época proviene la conversión de gran parte de la población al Islam, la introducción del café tradicional y las mezquitas y bazares.
- El toque Austrohúngaro (1878-1918): Viena tomó el relevo y modernizó el país a golpe de tranvías, ferrocarriles y edificios de estilo centroeuropeo. Fue en Sarajevo, la capital, donde este periodo terminó trágicamente en 1914, cuando el asesinato del archiduque Francisco Fernando encendió la mecha de la Primera Guerra Mundial.

- La era de Yugoslavia (1945-1992): Tras la Segunda Guerra Mundial, Bosnia se integró como una de las seis repúblicas de la Yugoslavia socialista liderada por el mariscal Tito. Durante décadas el país vivió en armonía entre católicos (croatas), ortodoxos (serbios) y musulmanes (bosníacos) compartían vecindario en paz. El capítulo más doloroso llegó con la disolución de Yugoslavia después de la caída del bloque comunista.
- Una devastadora Guerra Civil (1992-1995): Tras declarar su independencia, la ex-Yugoslavia sufrió una terrible guerra civil y Sarajevo soportó el asedio más largo de la historia militar moderna durante casi cuatro años.. Ciudades como Mostar vieron sus puentes históricos destruidos.
Hoy en día, las heridas invisibles siguen sanando, pero el país ha renacido. Los viajeros ya no encuentran ruinas, sino una nación pacífica, hospitalaria y segura.
¿Cómo llegar a Bosnia y Herzegovina?
La mayoría de los viajeros vuelan a Dubrovnik en Croacia y después contratan una excursión o un coche de alquiler para llegar a Mostar, la ciudad bosnia más cercana a la frontera croata. Nosotros hicimos una ruta por los Balcanes que incluía Croacia, Montenegro y Bosnia y Herzegovina, en ese orden cronológico. Accedimos a Bosnia en coche por la frontera de Montenegro. Se puede alquilar el coche en Croacia y recorrer Montenegro y Bosnia y Herzegovina.

El aeropuerto internacional de Sarajevo es la principal puerta de entrada con avión sin embargo, en verano hay más vuelos a Dubrovnik. A diferencia de Croacia, Bosnia y Herzegovina no forma parte de la UE ni del espacio Schengen, a pesar de ello, no es necesario el visado para los ciudadanos de la Unión Europea. Se necesita pasaporte válido o incluso solo el DNI.
Bosnia y Herzegovina limita con Croacia al Norte, Oeste y Sur; con Servia al Este y Montenegro a Sureste. Si miras el mapa de la región, verás un estrecho pasillo en la costa adriática que tiene salida al mar. Es el “Pasillo de Neum”, una pequeña franja de apenas 20 kilómetros. Esta pequeña porción de costa interrumpe el territorio continuo de Croacia, dividiendo la región de Dubrovnik del resto del país croata. Hoy en día hay un imponente puente para sortear este pasillo al mar, por lo que si viajas por la costa croata ya no necesitas entrar en Bosnia.
¿Cómo es Bosnia y Herzegovina?
Abrumadoramente verde y montañosa. El territorio está tallado por cañones profundos, montañas alpinas de los Alpes Dináricos y ríos de color turquesa o esmeralda. Nadie imagina la riqueza paisajística de este país. Al coincidir el Imperio Otomano y Austrohúngaro, su arquitectura mezcla las dos herencias. En Sarajevo, puedes desayunar en un bazar que parece Estambul y cenar en avenidas señoriales que recuerdan a Viena.
Los bosnios, es el término que engloba a los habitantes del país, independientemente de si son de origen musulmán u ortodoxo. Son muy hospitalarios y generosos con el extranjero. Les encanta que la gente visite su país y se esfuerzan para que te lleves una buena impresión. Tienen un concepto llamado ćejf (cheif) que se refiere al placer de hacer las cosas despacio, el arte de no tener prisa. Son personas ligadas a su tierra, a la familia y a sus costumbres. Su resiliencia es notable, los años 90 fueron durísimos para ellos pero mantienen un agudo e irónico sentido del humor.

Con estos antecedentes, prepárate para descubrir este fantástico país visitando los 5 lugares imprescindibles de Bosnia y Herzegovina.
Mostar: la joya del país
Famosa a nivel mundial por su icónico puente de piedra otomano, es una pequeña ciudad donde se respira una mezcla de influencias turcas y balcánicas envuelta en un entorno natural de cañones y aguas color turquesa. Seguro que empezarás tu visita por el Puente de Mostar (Stari Most), el corazón y símbolo absoluto de la ciudad. Diseñado en el siglo XVI, esta obra de piedra caliza unió las dos orillas del río Neretva durante 427 años, hasta que fue destruido por la artillería en 1993 durante la guerra.

Reconstruido piedra a piedra utilizando las técnicas tradicionales originales, reabrió sus puertas en 2004 y hoy es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los saltadores del puente, una de las tradiciones más vivas de Mostar, siguen saltando desde el siglo XVII desafiando el abismo de 24 metros de altura.
Conviene cruzarlo a primera hora de la mañana para disfrutar del silencio y la luz del amanecer o bien al anochecer. ¡Ojo! porque las piedras pulidas son muy resbaladizas así que aseguráte de llevar calzado con buen agarre. Cerca del puente encontrarás la mezquita Koski Mehmed Pasha Mosque, un templo del siglo XVII que destaca por su elegancia arquitectónica y su atmósfera de tranquilidad. Más bullicio encontrarás en el barrio y mercado de Kujundziluk que te sumergirá en las callejuelas empedradas del antiguo bazar otomano. Es el lugar ideal para comprar desde juegos de café de cobre hasta lámparas o alfombras.
El Crooked Bridge es una estructura de piedra notablemente más pequeña que se encuentra en un afluente del Neretva. El área que lo rodea está repleto de restaurantes y cafeterías con terrazas junto al río, ideales para cenar al atardecer cuando se encienden las luces.
Cascada de Kravica
Este imponente anfiteatro natural de cascadas de unos 25 metros de altura rodeado de densa vegetación, está situado a poco menos de una hora en coche desde Mostar.
Durante los meses de verano, es el refugio perfecto para combatir el calor, ya que se permite nadar en sus piscinas naturales de aguas verde esmeralda. Es un lugar bastante paradisiaco pero lleno de gente. Cuenta con pequeños restaurantes a la orilla del agua para disfrutar de una comida o una bebida con vistas a las caídas del agua.
Monasterio de Blagaj
A solo 12 kilómetros de Mostar, este monasterio es una parada obligatoria. Se trata de una histórica casa de derviches sufíes construida directamente en la base de un enorme acantilado kárstico. El monasterio se asienta junto al nacimiento del río Buna (Vrelo Bune), donde el agua brota con una fuerza imponente desde una cueva mística y uno de los manantiales kársticos más caudalosos y limpios de toda Europa. Se puede entrar para explorar los baños turcos, las salas de oración y los balcones que se asoman sobre el torrente de agua cristalina.


Este lugar combina a la perfección la espiritualidad mística del sufismo con un entorno natural maravilloso. Fundado alrededor del 1520, poco después de que la región cayera bajo el imperio otomano, sirvió durante siglos como centro de reunión para la orden de los derviches, conocidos por sus rituales de meditación y cánticos. En el interior se pueden recorrer las antiguas habitaciones residenciales, las tranquilas salas de oración tapizadas con alfombras orientales y las tumbas de madera donde descansan los venerados maestros sufíes.


Al tratarse de un lugar sagrado y activo, es obligatorio descalzarse antes de pisar las alfombras y tanto hombres como mujeres deben vestir con “decoro”. También se puede hacer un paseo en barca por la cueva en un bote de goma operado por locales. Te adentran unos metros en la oscuridad de la cueva kárstica desde donde nace el río para ver de cerca las entrañas de la roca. Toda la orilla del río está repleta de restaurantes tradicionales con terrazas de madera flotantes. Su gran especialidad es la trucha fresca, criada en los criaderos de la zona, que se sirve asada junto con pan bosnio.
Mezquita de Hajji Alija: un tesoro oculto
A unos 37 kilómetros al sur de Mostar y unos 45 minutos en coche siguiendo la carretera que va paralela al curso del río Neretva se encuentra esta joya casi oculta en el paisaje.

Este templo histórico construido entre 1562 y 1563, se ubica en el pueblo fortificado de Počitelj, dentro del municipio de Capljina. Está considerada una de las obras de arquitectura otomana de planta única con cúpula más perfectas e impresionantes de toda Bosnia y Herzegovina y lo sorprendente es que la visitamos solos. Tiene una acústica muy particular y un minarete de piedra de gran altura. Durante la guerra de Bosnia en 1993, el edificio quedó gravemente dañado y su cúpula y minarete fueron destruidos. Sin embargo, en 2002 fue minuciosamente restaurado recuperando su diseño original.
Al visitarla, camino descalza sobre las alfombras que cubren el suelo de piedra. El interior destaca por su sobriedad, elegancia y la imponente sensación de espacio que otorga su gran cúpula central. Los elementos más importantes que llaman la atención son el Minbar (el púlpito con escaleras desde donde platica el imán) y el Mihrab la hornacina que señala la dirección a La Meca) tallados completamente en piedra local. La iluminación natural invade la sala y se filtran los rayos de sol creando una atmósfera de paz y sosiego. Sin duda, fue un lugar sorprendente y especial.

Sarajevo, la capital
Dejamos atrás Mostar y sus alrededores para dirigirnos hacia el noreste del país a unos 126 kilómetros por carretera. Tardamos un poco más de dos horas siguiendo la ruta E73/M17, un trayecto famoso por sus impresionantes vistas mientras se bordea el cañón del río Neretva y atraviesa montañas. Enclavada en un estrecho valle rodeado de los Alpes Dináricos, la capital de Bosnia y Herzegovina es uno de los destinos imprescindibles del país. A Sarajevo se viene a perderse entre el humo del café, el sonido de las campanas que se entremezclan con las cicatrices de una triste historia que niega a ser olvidada. A continuación te detallo la esencia de lo que hace a esta ciudad un lugar único en el mundo:
Un viaje al Imperio Otomano sin salir de Europa
El alma de Sarajevo late en su casco antiguo, conocido como Baščaršija. Construido en el siglo XV, este laberinto de callejuelas empedradas te transporta directamente a la época dorada de los sultanes. El aire aquí huele a carbón, cobre martillado y especias. Mientras caminas, verás a los artesanos locales dar forma a juegos de café tradicionales en la calle Coppersmith (Kazandžiluk). No puedes irte de aquí sin hacer dos cosas sagradas: beber agua en la icónica fuente Sebilj, la leyenda dice que quien bebe de ella, regresa a Sarajevo (como la fuente de Canaletas en Las Ramblas de Barcelona). Disfrutar de un café bosnio (Bosanska kafa). No lo llames café turco; aquí es un ritual pausado que se sirve en una bandeja de cobre (džezva), acompañado de un dulce lokum.
El “Jerusalén de Europa” y la línea donde chocan dos mundos
Hay un punto exacto en la calle Ferhadija donde el suelo tiene una marca. Si miras hacia el este, estás en la Sarajevo otomana, llena de mezquitas y tiendas bajas. Si miras hacia el oeste, te rodea la arquitectura monumental del Imperio Austrohúngaro. En un solo paso, viajas siglos en el tiempo. Por algo la llaman “la Jerusalén de Europa”. En apenas unos cientos de metros conviven en perfecta armonía la imponente Mezquita Gazi Husrev-beg, la Catedral del Sagrado Corazón, la Iglesia Ortodoxa y la Sinagoga Vieja. Es un recordatorio viviente de la rica mezcla multicultural que define la identidad de la ciudad.

El Puente Latino: el rincón donde cambió Europa
Pocas ciudades pueden presumir de tener un puente donde cambió el rumbo de la historia de la humanidad. Al cruzar el río Miljacka por el Puente Latino, te encontrarás en la esquina exacta donde el joven Gavrilo Princip asesinó al archiduque Francisco Fernando de Austria en 1914. Ese único acontecimiento desencadenó la Primera Guerra Mundial. Hoy, una modesta placa en la pared recuerda el momento en que este rincón de los Balcanes se convirtió en el epicentro del planeta. Sin embargo, la historia tenía reservado a esta ciudad un episodio de los más sangrientos de la Europa del siglo XX y Sarajevo no esconde su pasado reciente.
Los impactos de bala en algunas fachadas y las “Rosas de Sarajevo” (marcas de mortero en el suelo rellenas de resina roja) recuerdan el desgarrador asedio que sufrió la ciudad en los años 90. Visitar el “Túnel de la Esperanza”, la vía subterránea que salvó a la ciudad del desastre, es una lección inolvidable de supervivencia y dignidad humana. Pero si algo define a los sarajevinos es su hospitalidad y sus ganas de mirar hacia el futuro. Para entenderlo, vale la pena subir al atardecer hasta la Fortaleza Amarilla (Žuta Tabija). Mientras el sol tiñe de dorado los tejados de la ciudad y el eco del llamado a la oración rebota en las montañas, entenderás por qué todo el que pisa Sarajevo deja un pedazo de su corazón en ella.
Nota gastronómica: No dejes de probar el auténtico ćevapi (carne picada a la parrilla dentro de un pan plano llamado somun) en locales icónicos como Željo o Petica.
Recomendaciones para viajar a Bosnia y Herzegovina
Documentación: aunque no forma parte de la Unión Europea, los ciudadanos de la UE pueden entrar únicamente con el DNI en vigor (hasta 90 días) aunque siempre es recomendable llevar el pasaporte.
Internet: lo ideal es comprar una SIM local en cualquier kiosko, son baratas. También lo hicimos así en Montenegro.

Carreteras: es muy útil recorrer el país con vehículo de alquiler. Nosotros lo alquilamos en Croacia y recorrimos los Balcanes en coche que debe llevar la Tarjeta Verde con cobertura para Bosnia y Herzegovina. Las carreteras principales están en buen estado pero el país es muy montañoso y hay bastantes curvas y carreteras de un solo carril. Una distancia corta puede tomar más tiempo del previsto.
Seguridad: Hoy en día es un país seguro y se puede hacer perfectamente por tu cuenta. Las minas anti-persona no explotadas durante la guerra pueden estar en zonas profundas de montaña por lo que es conveniente, si haces senderismo, no salir de los senderos señalizados.
Dinero y pagos: la moneda es el Marco Convertible (BAM). En hoteles y restaurantes modernos puedes pagar con tarjeta, sin embargo la economía bosnia sigue dependiendo del dinero en metálico. Encontrarás cajeros ATM en las ciudades.
Datos generales: el país cuenta con unos 3 Mio de habitantes y los idiomas oficiales son el bosnio, croata y serbio. Actualmente es una república parlamentaria federal con una presidencia tripartita y un representante de cada grupo étnico principal. El país es candidato oficial a la Unión Europea y su motor económico está dominado por el sector servicios impulsado cada vez más por el turismo.
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