Fez

Fez: la última frontera de la Edad Media 

Su proximidad geográfica contrasta con el cambio súbito que experimentas al pisar el país. Marruecos está cerca y lejos, accesible pero a la vez distante. Para muchos, el contacto iniciático con el mundo musulmán. Viajar al norte de África es una buena forma de evadirte del entorno ordinario, dejando en casa doctrinas y dogmas arraigados en la cultura occidental. Durante siglos, Marruecos fue el puente entre el mundo islámico y la Península Ibérica. Nos sigue separando un estrecho curso de agua, protagonista de avatares históricos que hoy podemos cruzar en rápidos y cómodos ferries hasta alcanzar la costa africana. Sin embargo, esta vez he cruzado el cielo para llegar hasta Fez: la última frontera de la Edad Media

Fez , la última frontera de la Edad Media
Palacio Real de Fez, Marruecos

En el corazón de las ciudades marroquíes, se han preservado las viejas medinas, cuyo atractivo es incuestionable. Lugares en donde perderse sin rumbo fijo entre zocos fascinantes, medersas, gente hospitalaria y una cotidianidad ajena a la nuestra e inédita a los ojos del occidental. Si quieres alimentar tus sentidos, Fez es tu lugar.

Fez, la ciudad más antigua de Marruecos

Fez es un laberinto de secretos. Está considerada la ciudad imperial más antigua de Marruecos, fundada a finales del siglo VIII (aprox. 789-809 d.C.) y es un rompecabezas de cuero, azulejos y fe que desafía la lógica del viajero actual. Es el centro espiritual e intelectual del país y alberga la Medina de Fez el-Bali, una de las zonas peatonales más grandes del mundo y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Podríamos decir que mientras Marrakech se viste para el turista, Fez se levanta cada día para ser ella misma. 

Fez

Fez, una de las cuatro ciudades imperiales y antigua capital de Marruecos es una de las maravillas del país. Su Medina, la mejor conservada y más espectacular, está considerada uno de los espacios medievales más antiguo y más grande del mundo. Está rodeada por una muralla con varias puertas de acceso, en su mayoría imperceptibles al viajero y precisamente eso te hace sentir en el interior de un laberinto. Debemos este tesoro a Idriss II, beréber y sexto rey de la Taifa de Málaga que colocó la primera piedra en el siglo IX, de lo que sería el paradigma de la ciudad musulmana. Tendrás que buscar las claves para descifrar esta ciudad, sin embargo te adelanto los tres pilares de su identidad.

Fez

  • La Medina de Fez el -Bali, caminar entre sus 9.000 callejones es una experiencia sensorial total. El aroma de sus especias, el sonido de los artesanos trabajando el metal y el caos organizado de los burros transportando mercancías. 
  • Las Curtidurías (Chouara Tannery), es la imagen más icónica de la ciudad. Verás enormes pozas de piedra llenas de tintes naturales donde se trabaja el cuero siguiendo métodos del siglo XVI. 
  • La Universidad más antigua del mundo, fundada en el año 859 d.C. Aunque no seas musulmán y no puedas entrar a la zona de oración, ver su arquitectura desde las puertas y su importancia histórica es fascinante. 

Fez puede ser abrumadora por su intensidad. Si es tu primera vez en Marruecos, considera contratar un guía local que te ayudará a entender la historia detrás de cada muro y te ahorrará vueltas innecesarias. 

FezLa Medina de Fez

“Una ciudad dentro de la ciudad”, es la definición de Adib, nuestro guía. Porque la primera vez que visitas este universo, conviene que te guíen. Podrás entrar pero no sabrás encontrar la salida y hablo por experiencia propia. 

Fez
Medina de Fez

La Medina Fez-El-Bali es un enredo de calles estrechas y cubiertas salpicadas por plazoletas, mercados y mezquitas históricas. El antiguo propósito de las medinas, era mantener alejados a los ejércitos invasores, protegiendo la ciudad. Cuando paseas por la Medina de Fez, te sientes protegido y en un mundo aparte. En las medinas medievales marroquíes las principales vías de acceso confluyen en la mezquita mayor.

Se accede a través de diferentes puertas situadas en las murallas y es uno de los animados puntos de encuentro para intercambiar mercancías y chismes, antes de penetrar caminando en el denso tejido de la ciudad vieja. Los gremios artesanales se distribuyen en distintas áreas: orfebres, perfumistas, sastres, torneros, latoneros, alfareros, tintoreros o curtidores. Son estos últimos los que más impresionan. Hombres de mirada ruda que se afanan entre pozas y pieles. Adib sugiere taparnos la nariz por el penetrante olor de los tintes y los despojos de carne. 

Los alimentos se venden en los zocos o mercados en las puertas de la muralla. Un popurrí de especias, hierbas frescas y frutas en el que invade nuestros sentidos el olor del cilantro, el comino o la hierbabuena, cerca de las fuentes públicas ricamente ornamentadas. Junto a los hornos de pan y las mezquitas, las fuentes son uno de los puntos de encuentro para los habitantes de la medina. Decoradas con creativas combinaciones de “zellige”, el mosaico ornamental marroquí a base de trozos de azulejos de colores. Mientras observo a un anciano trajinando en la fuente más bonita de la Medina, ésta me recuerda a la técnica de “trencadís” creada por Antoni Gaudí y utilizada en las obras modernistas. Dos mundos distintos unidos por el arte.

Medersa o Madraza Attarine

En pleno corazón de la Medina, cruzamos una puerta y entramos en el patio de la Medersa Attarine, para muchos el edificio más bello de Fez. Aquí se explaya Adib y nos invita a aproximarnos a él para no perder detalle de sus explicaciones. “Estas escuelas coránicas constituían un importantísimo centro de instrucción religiosa”, nos comenta. Es una hermosura, sus paredes están decoradas con preciosos mosaicos, sobre los que se encuentran inscritas algunas frases del Corán. Su elegancia y armonía son imponentes. Sus detalles microscópicos increíbles. 

Fez: la última frontera de la Edad Media
Medersa Attarine, Fez

Fue construida por el sultán merini Abu Said entre 1323 y 1325. Se llama así por encontrarse a la entrada del Souk al-Attarine (el mercado de los perfumistas y las especias). El patio central es una obra maestra de la simetría. Levanta la vista para ver el contraste entre el suelo de marmolados, las paredes de zellij y los paneles de estuco tallado que parecen encaje. La parte superior está construida con madera de cedro del Atlas, tallada con una precisión asombrosa. La cúpula de la sala de oración es pequeña pero impresionante, con una lámpara de broncee original. Se puede subir al piso superior para ver cómo vivían los estudiantes en las habitaciones diminutas y austeras, en contraste con el lujo del patio principal. 

Con la resaca de tanta belleza, dejamos el siglo XIV y volvemos a hoy.

Giramos al salir hacia la izquierda y la Mezquita Al Karaouine aparece imponente. Dicen que esta fue la primera universidad del mundo, llegando a ser una de las escuelas más importantes en estudios islámicos. Hoy es una mezquita a la que no nos es permitida la entrada a los no musulmanes. 

FezEs hora de almorzar y Adib nos ha prometido llevarnos a un restaurante en donde se come la mejor pastela de pichón, uno de los platos más típicos de la ciudad. Después seguiremos visitando más palacios y medersas, entre sonidos de orfebres y aromas de hornos de pan y quizás algún pastelito de miel a media tarde. El tiempo parece haberse detenido en la Medina de Fez.  

Fez: la última frontera de la Edad Media
Medina, Fez

La curtiduría, una experiencia única 

Según un proverbio fasí, la curtiduría es una mina de oro. La mayor de Fez es la de Chouwara Tannery, que vista desde las terrazas adyacentes, con sus alveolos llenos de tintes de colores, parece una obra vanguardista. El proceso requiere su tiempo. Primero se lavan las pieles que suelen ser de camello, cordero, buey o cabra. Se sumergen en cubas de color blanco con una mezcla de cal, cenizas y excrementos de paloma. A continuación se les aplica el tinte y el tacto deseado mediante productos naturales como los taninos y la pasta de higo. 

El olor, más bien hedor, es muy fuerte, especialmente en verano. Adib nos ofrece unas hojas de menta fresca que conviene aceptar para contrarrestar el mal olor. Si eres precavido puedes llevar algún aceite esencial de eucalipto o menta o un poco de perfume o colonia en un pañuelo. Mantener el aroma cerca de la nariz, sin duda ayuda a neutralizar el olor. Una mascarilla también es útil. Por la mañana temprano suele ser más llevadero, con el calor el olor se intensifica. La experiencia visual es impresionante, ver las cubas de colores desde arriba es algo único en el mundo.

Palacio Real

Conocido localmente como Dar al-Makhzen, es uno de los monumentos más icónicos y espectaculares de Marruecos. Sin embargo, hay un pequeño inconveniente: no se puede entrar, su interior está cerrado al público. Se trata de una de las residencias oficiales utilizada por el rey de Marruecos cuando visita la ciudad. Sin embargo, esto no impide que sea una parada obligatoria ya que la joya de la corona es su fachada exterior en la Place des Alaouites, donde se encuentran las famosas Siete Puertas Doradas

Las Siete Puertas representan los siete días de la semana y los siete niveles de la monarquía. Son de bronce macizo y brillan como el oro gracias a un mantenimiento constante. Están custodiadas por centinelas de la guardia real con sus uniformes tradicionales. Verás ejemplos perfectos de zellij (mosaicos de cerámica), madera de cedro tallada y relieves en mármol. Es como un catálogo gigante de la mejor artesanía marroquí. El palacio se encuentra en la zona de Fes el-Jdid que data del siglo XIII. Está justo al lado de la Mellah, el antiguo barrio judío que puedes aprovechar para visitar. Al atardecer tendrás la mejor luz y el sol hace que las puertas brillen de forma increíble.

Los zocos

Entrar en los zocos de la ciudad vieja de Fez es, literalmente, retroceder 1200 años en el tiempo. Cada gremio tiene su lugar y cada callejón su propósito. Los zocos especializados se agrupan por oficios como en la Edad Media, y los más espectaculares son: Chouwara (curtidores), Attarine (especias), Nejjarine (carpinteros), Seffarine (caldereros), Henna (cosmética)

Fez

Recuerda que Marruecos practica el arte del regateo por lo que nunca aceptes el primer precio. Es parte de su cultura y se espera que entres en el juego. Como regla general, empieza ofreciendo un 40% o 50% de lo que te piden inicialmente. Mucho ojo con los guías falsos que te ofrecerán llevarte a sitios increíbles. Si no quieres sus servicios, di con firmeza “No, shukran” y sigue caminando con decisión. Ten en cuenta que los viernes al mediodía es el momento más sagrado y muchos puestos cierran. 

Fez

Y llegados a este punto, ¿qué comprar en Fez?. Lo más auténtico es cerámica azul con diseños geométricos en azul cobalto. También cuero, como chaquetas, babuchas y pufs o telas. Las bufandas de seda de cactus son suaves y resistentes. Llevo décadas viajando a Marruecos y ciertamente, hace años era un paraíso para las compras. Ahora es otra cosa. Han subido mucho los precios y hay que rebuscar para encontrar artículos auténticos y bonitos. Sin embargo, siempre es una experiencia novedosa transitar y regatear en los zocos marroquíes.   

Detalle de la Puerta Azul, Fez

La Puerta Azul

Estamos en uno de los iconos más reconocibles de Fez. Su nombre oficial es Bab Bou Jeloud y marca la entrada principal a la antigua Medina. El lado exterior está decorado con azulejos azules y por dentro es verde, el color tradicional del Islam. Aunque pueda parecer medieval, la puerta actual fue construida en 1913, durante el protectorado francés. Se diseñó en estilo tradicional marroquí para integrase con la Medina histórica. Cuando la cruzas tienes la sensación de entrar en el corazón de la ciudad: calles laberínticas llenas de vida, talleres artesanales y mezquitas y madrasas. Desde ciertos ángulos, la puerta enmarca la vista de un minarete al fondo, creando una de las fotos más típicas de Fez

Fez

Terrazas de Fez

Disfrutar de la ciudad desde una terraza con vistas a la Medina, es una experiencia imperdible. Cuando observas la vista panorámica tomas consciencia de las dimensiones brutales de la Medina. Ya hemos comentado que es conocida por ser el recinto peatonal más grande del mundo  y un inmenso laberinto urbano. Pues compruébalo desde la terraza de uno de los innumerables restaurantes que permiten divisarla en toda su extensión.

Fez
Vista panoramica de Fez

Su superficie abarca aproximadamente entre 220 y 350 hectáreas y está rodeada por más de 15 km de murallas defensivas. Desde aquí , más que nunca constatas que Fez es la última frontera de la Edad Media. A continuación tienes una selección de los mejores lugares para comer o cenar con vistas espectaculares:

  • L’Amandier (Palais Faraj): si buscas elegancia y cocina marroquí refinada junto a la que probablemente sea la mejor panorámica de toda la ciudad, este es el sitio.
  • Café Clock: un referente cultural en Fez. No es un restaurante de lujo, sino un café con mucho alma distribuido en varias plantas de una casa antigua. Es famoso por su hamburguesa de camello.
  • The Ruined garden: aunque el nombre sugiere un jardín, su terraza superior ofrece una perspectiva única de las murallas y los edificios circundantes.
  • La Kasbah: con vistas a la Puerta Azul para observar el caos organizado de la entrada principal de la Medina
  • The Rooftop (Hotel Sahrai): situado fuera de la Medina, pero diseñado para mirarla de frente. El ambiente es de un “sky bar” moderno y la comida tiene opción es internacionales y marroquís, así como una excelente carta de cócteles.

FezNo te pierdas las siguientes experiencias

  • El laberinto de la Medina. Aquí Google Maps no te servirá porque falla la señal, así que camina sin rumbo y déjate sorprender. Es una experiencia maravillosa. 
  • Un atardecer desde las Tumbas Meriníes (y entenderás la magnitud de la Medina) mientras escuchas la llamada al rezo resonando desde cientos de minaretes, mientras la ciudad se tiñe de dorado.
  • La Madraza de Al-attarine, una joya arquitectónica.
  • Saborear la gastronomía Fassi: la cocina de Fez está considerada la más sofisticada de Marruecos. El plato estrella, la pastela o pastilla, un hojaldre dulce y salado relleno de pollo o pichón con almendras, canela y azúcar. 

  • El barrio de los alfareros (Bab Guissa) y disfruta de la famosa cerámica azul de Fez
  • Alójate en un Riad, el mejor alojamiento en Marruecos. Una casa tradicional con patio interior o jardín en donde te recibirán con un té a la menta. Un oasis de silencio en medio de la caótica Medina
  • Pasea por los zocos -más auténticos que los de Marrakech- que conservan un aire gremial muy auténtico.
  • Sube a una terraza durante el atardecer mientras escuchas el eco de la llamada a la oración sobre la ciudad. Será un momento inolvidable. 

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Beatriz Lagos

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Me encanta viajar y fotografiar. Viajo desde siempre y siempre que puedo . Viajar es la mejor inversión en vida. Conocer, emocionarme y aprender viajando por el mundo. Mis experiencias viajeras las relato y comparto en este blog. ¡Felices viajes!

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