Aquel día no fue necesario dominar mucho el francés para hacer estallar esa afonía concurrida. Tras la famosa frase de “…, a la ville de Barcelona”, todos los que allí nos congregamos dimos el salto más improvisado de nuestras vidas. Una coreografía espontánea y perfecta abarrotando la Plaça Catalunya. La alegre Barcelona del 92. Plaça Catalunya, 13:32 horas. 17 de...









