¿Imaginas un destino donde la selva se funde con el océano, las playas son vírgenes y el tiempo parece haberse detenido? Bienvenido a Santo Tomé y Príncipe, un paraíso en África. Un archipiélago volcánico escondido en el Golfo de Guinea que guarda un edén intacto, ideal para viajeros que buscan autenticidad, naturaleza y desconexión.

Este pequeño rincón del mundo, compuesto por dos islas principales y varios islotes, fue colonia portuguesa durante cinco siglos, y hoy ofrece una mezcla fascinante de culturas africanas, europeas y criollas. Con menos de 250.000 habitantes y una biodiversidad única, viajar al segundo país mas pequeño de África y, al mismo tiempo, uno de los más sorprendentes, es una experiencia inolvidable. Santo Tomé y Príncipe es como abrir un cofre olvidado lleno de selvas primarias, playas doradas, antiguas plantaciones de cacao y una hospitalidad que no se enseña: se siente.

Mi último viaje al África occidental fue a Senegal en 2023. Un viaje de cooperación muy especial con la ONG Campamentos Solidarios. Vuelvo al continente africano y esta vez a uno de los secretos mejor guardado de África. En este artículo encontrarás lugares especiales, consejos prácticos y experiencias inolvidables para ayudarte a descubrir Santo Tomé y Príncipe, un paraíso en África.
Contenido
Algunos datos de Santo Tomé y Príncipe
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Ubicación: Golfo de Guinea, África Central (a unos 250 km de la costa de Gabón) Capital: Santo Tomé (São Tomé) Idioma oficial: Portugués Moneda: Dobra (STD). Se acepta el euro en lugares turísticos Zona horaria: UTC +0 (2 horas menos respecto a España) Cómo llegar: Vuelos desde Lisboa (TAP Air Portugal) con parada técnica en Accra Mejor época para viajar: de junio a septiembre (temporada seca), o de diciembre a febrero (menos lluvias) Puntos fuertes: Naturaleza exuberante, playas vírgenes, historia colonial, biodiversidad única y escaso turismo. |

Ideal para viajeros que buscan:
- Playas salvajes prácticamente vacías
- Selva tropical y biodiversidad endémica
- Experiencias culturales en antiguas plantaciones de cacao
- Avistamiento de tortugas, aves y ballenas

Consejos clave:
- Los ciudadanos españoles no necesitan visado para estancias inferiores a 15 días
- Vacuna contra la fiebre amarilla recomendada si vienes desde zonas endémicas. Profilaxis de la malaria. Consulta con tu centro de vacunación al viajero.
- Internet limitado fuera de las ciudades, pero mejor cobertura de la prevista
- Imprescindible repelente, protector solar y calzado cómodo para las caminatas

Cómo ir desde la isla de Santo Tomé a Príncipe
Santo Tomé es la isla principal donde se encuentra la capital del país y el aeropuerto internacional. Príncipe es más pequeña, remota y menos desarrollada, sin embargo la mayor parte es Reserva de la Biosfera y por tanto goza de una gran biodiversidad. Es imprescindible conocer ambas. Para ello existe un vuelo que opera dos veces al día con una avioneta tipo turbohélice de 20 plazas que cubre el trayecto.

El aeropuerto de Príncipe es diminuto y está rodeado de vegetación. Después de un vuelo que dura unos 35 minutos, aterrizas tras disfrutar de unas vistas impresionantes del océano Atlántico, costas volcánicas y selva tropical desde el aire. Es común que los pasajeros sean tanto turistas como locales que viajan por trabajo o familia. Reserva tu vuelo con antelación especialmente en la temporada alta. La sala de espera y la terminal del aeropuerto de Príncipe es una de las más pequeñas que conozco.

Las islas también están conectadas por barco. Son más lentos y menos frecuentes que los vuelos y en un viaje de 10-12 días es recomendable tomar un avión.
Historia con sabor a cacao
Si estás pensando en visitar Santo Tomé y Príncipe, un paraíso en África déjame contarte un poco de su historia… porque este paraíso africano no solo tiene playas de postal y selva virgen, también tiene un pasado tan rico como el chocolate que producen.

Todo comenzó con los portugueses
Allá por el siglo XV, los portugueses andaban de exploradores por el Golfo de Guinea cuando se toparon con dos islas volcánicas que parecían salidas de un cuento. Dicen que en 1470 llegaron a Santo Tomé y unos años después a Príncipe. Las encontraron deshabitadas, aunque hay referencias que sostienen la existencia de unas islas ya habitadas. En cualquier caso, en aquella época de exploradores y colonizadores llegar a un nuevo territoria significaba:”Perfecto, esto es nuestro ahora”. Y así fue.

Los portugueses las convirtieron en colonias, al más puro estilo europeo de la época, y comenzaron a plantar caña de azúcar. Para trabajar en las plantaciones trajeron esclavos de África continental. Fue una época muy dura para miles de personas, y las cicatrices de esa historia todavía se sienten.
El cacao lo cambió todo

En el siglo XIX, la caña bajó su ritmo de producción y entró el protagonista que todavía hoy sigue dando de qué hablar: el cacao. ¿Sabías que durante un tiempo Santo Tomé y Príncipe fue el mayor productor de cacao del mundo? Por eso cuando visitas el país vas a encontrar antiguas haciendas llamadas roças, que fueron mini-ciudades coloniales rodeadas de campos verdes llenos de cacao. Estas enormes fincas disponían de casas, hospitales, capillas y hasta cementerios. La mayoría de estas roças hoy están abandonadas y derruidas, a pesar de que la población descendiente de aquellos esclavos vive en ellas. Otras se han convertido en encantadores y lujosos alojamientos para turistas en donde se puede dormir con historia entre las paredes.

Independencia y nuevos rumbos
Después de siglos como colonia, Santo Tomé y Príncipe logró su independencia en 1975 y desde entonces están escribiendo su propia historia. Aunque todavía enfrentan desafíos económicos -las carreteras están en mal estado y las infraestructuras son deficientes- ha sido un país pequeño pero estable, con una democracia relativamente tranquila y un enfoque cada vez mayor en el turismo ecológico y sostenible.

Ahora, este archipiélago es uno de esos destinos que todavía no han sido invadidos por el turismo masivo. Eso se nota en todo: en la hospitalidad de su gente, y en lo auténtico de su vida diaria. Viajar a Santo Tomé y Príncipe, un paraíso en África es un poco como viajar al pasado, pero con la ventaja de tener internet que, dicho sea de paso, funciona mejor de lo previsto. Un lugar para desconectar, aprender, y sobre todo, saborear -no solo el chocolate, que es exquisito- sino la historia que aún vive entre sus pueblos, selvas y playas.

Lugares históricos que vale la pena visitar
Si viajas a Santo Tomé y te interesa un poco la historia, estos lugares no te los puedes perder:
Roça Agostinho Neto
Se encuentra a unos 10 kilómetros al norte de la capital. Se disputa el honor junto con la Roça Agua Ize de ser la más grande del país. Está medio abandonada, pero ese aire decadente la hace aún más impresionante. Es como caminar por una película antigua, con casas coloniales medio devoradas por la selva y sus habitantes deambulando de aquí para allá, viviendo entre las ruinas que quedan de un pasado colonial. Fundada en 1865 y posteriormente explotada por el marqués de Valle Flôr a partir de 1877, formaba parte de la poderosa Sociedad Agrícola Valle Flôr.

En 1979 fue renombrada en honor a Agostinho Neto, primer presidente de Angola, como muestra del apoyo angoleño al país. En su época de esplendor, contaba con red de ferrocarril, miles de trabajadores, un hospital con unas 200 camas, maternidad e infraestructuras modernas. Tras la independencia la roça cayó en el abandono y alberga una comunidad de unas 1.300 personas provenientes de familias de antiguos esclavos de Angola y Cabo Verde. La vía principal conduce al imponente edificio hospitalario que permanece abierto pero en ruinas.

Fortaleza de São Sebastião
Situada en la capital, es la vieja guardiana de Santo Tomé. Está justo al borde del mar y fue uno de los primeros edificios que levantaron los portugueses cuando llegaron a la isla. La construyeron en 1575 para proteger a la ciudad de los ataques piratas y de otras potencias europeas, justo 400 años antes de la independencia. Hoy la fortaleza está restaurada y funciona como Museo Nacional de Santo Tomé y Príncipe. Se expone arte sacro, mobiliario colonial y fotografías de los hitos históricos del país. Es como una cápsula del tiempo y lo mejor son sus vistas desde las murallas.



Roça São João dos Angolares
Una antigua plantación de cacao recuperada y reconstruida. Pudimos degustar un menú gourmet a cargo del propietario y chef Joao Carlos Silva quien ha transformado la antigua plantación en un restaurante, hotel y espacio de arte. Él es también pintor y escultor, y sus obras se exhiben en la propiedad.

Catedral de Santo Tomé
Ubicada en el centro de la capital, esta catedral sencilla pero encantadora es una parada perfecta para entender la influencia religiosa portuguesa en la isla. Es pequeña, tranquila y tiene ese aire nostálgico de los viejos tiempos. La Catedral de Nuestra Señora de la Gracia también llamada Catedral de Santo Tomé, fue renovada entre 1576 y 1578, durante el gobierno del rey Sebastián I de Portugal. En 1814 fue restaurada de nuevo por iniciativa de la población local. La última modificación realizada data de 1956 y alteró significativamente la fachada principal.

Centro histórico de Santo Tomé
Pequeño pero pintoresco a la par que deteriorado. Podrás ver edificios coloniales y pasear a un ritmo “leve leve” como dicen los santomenses. Tranquilo y relajado. Nuestra guía, Eurídice, también artista, nos deleitó con una canción en nuestras últimas horas en el país y quiso hacerlo en la Praça da Independência. La plaza es conocida por su importancia histórica y cultural, y es un punto de referencia en la ciudad. Aquí se celebra cada año el 12 de julio el Día de la Independencia de este pequeño país africano. En 2025 celebrarán 50 años de libertad.

Santo Tomé y Príncipe es de esos lugares donde la historia no está encerrada en museos. Está en las roças cubiertas de vegetación, en sus calles y carreteras y en las historias que te cuentan mientras tomas un café ¡con cacao local, claro!. Así que si buscas un destino con historia real, naturaleza salvaje y cero estrés … este rincón africano te está esperando.


Bajo la sombra del árbol del pan
La fruta pão (también conocida como fruta del pan o breadfruit en inglés) es el fruto de un árbol omnipresente en Santo Tomé y Principe, así como en otras regiones tropicales. “Al lado de una casa siempre verás un árbol de fruta pão“, comentó Eu. “Ha ayudado mucho a paliar épocas con falta de alimento y es muy versátil”. Ciertamente nos acompañó durante todo el viaje, ya que está profundamente enraizado en la cultura gastronómica de las islas. Me enamoré del árbol de la fruta pão porque gracias a ella, aquí nadie pasa hambre.

Su fruto es grande, de forma esférica u ovalada, y tiene una pulpa blanca, almidonada y rica en carbohidratos, que recuerda al pan cuando se cocina. En la gastronomía santomense, la fruta pão es un acompañamiento muy común y nutritivo, usado de manera similar a la patata o la yuca. Se puede preparar cocida, frita, asada al fuego, en puré o en crema. Es muy saciante por su elevado contenido en almidón. Se dice que un solo árbol de fruta pão puede alimentar a una familia ¡durante 50 años! Mires por donde mires te encontrarás con un árbol de fruta pão: grande, alto y muy esencial.

Pico Cão Grande: la aguja mágica de Santo Tomé
Hay lugares que no se explican, se sienten. El Pico Cão Grande es uno de ellos. De pronto, aparece. Vertical. Solitario. Inmenso. Uno no sabe si se trata de una montaña o de un espíritu antiguo que decidió quedarse. Una roca en medio del paraíso, que nos recuerda lo pequeños que somos… y lo afortunados de poder conocer lugares como este.

En el sur de la isla de Santo Tomé, emergiendo como una flecha de piedra entre la selva espesa, se alza este icono del país. No es simplemente una montaña, es un símbolo. Un susurro vertical en medio del verde infinito que parece desafiar el cielo. Cuando lo ves por primera vez, te quedas absorto contemplando su presencia casi mística. Con 663 metros de altura desde su base y más de 300 metros de pared vertical, este tapón volcánico parece irreal. Rodeado de niebla y envuelto en una vegetación que lo abraza desde todos los ángulos, el Pico Cão Grande es una de esas joyas naturales que parecen sacadas de un sueño tropical.

Para los más aventureros, existen rutas de senderismo que te acercan a su base (siempre con guía) aunque el ascenso está reservado sólo para escaladores experimentados.
Este lugar no se visita. Se contempla. Se respira. Se recuerda.
Y mientras el sol se filtraba entre las nubes, entendí que no siempre viajamos para llegar a un lugar… a veces viajamos para recordar que aún podemos asombrarnos.
Rostros que guían el corazón del viajero
Quienes hacen del viaje un recuerdo para siempre son nuestros acompañantes locales. Ellos son los que realmente nos abren la puerta de este maravilloso destino y verdaderos embajadores de estas islas únicas. Nos conducen por las abruptas carreteras del archipiélago y nos enseñan a mirar, a escuchar, a entender.

El Sr. Gildo, chófer en Santo Tomé
Nos esperaba con una sonrisa a nuestra llegada a Santo Tomé. Después de más de 24 horas de viaje, esa sonrisa fue reconfortante. Iba a ser nuestro chófer en la isla de Santo Tomé y el guardián de nuestra seguridad, no porque se trate de un país inseguro sino por su solvencia y buen hacer.

El mejor chófer que podíamos tener y nos consta que es uno de los mejores de la isla. Hombre veterano con años dedicándose al turismo y persona con mucho criterio. Sin estridencias ni excesos. Cuando el Sr. Gildo hace una recomendación, siempre acierta.

Además de su labor turística, el Sr. Gildo se dedica los fines de semana a cultivar su hectárea de huerto en las montañas de la isla. Fuimos a visitarlo cuando estaba en plena faena y nos regaló plátanos, batatas, caña de azúcar… Los domingos vende en el mercado de la capital sus productos de excelente calidad. Ha sido un placer conocerte Sr. Gildo.
Eurídice, guía en Santo Tomé

Con nombre de mitología griega, Eu (para los amigos) ha sido nuestra guía en la isla de Santo Tomé. A sus 25 años es artista, cantante, escritora de poesía, activista social y emprendedora. Se atreve con todo y, por el momento, es la única mujer guía de la isla y está orgullosa de ello. Ha vivido varios años en Sevilla y habla perfectamente español, con un vocabulario rico y con matices, lo que facilita mucho la comunicación. Si viajas a Santo Tomé y Príncipe, un paraíso en África no dudes en contactar con ella @eu.wridik ¡Ojalá alcances tus sueños!
Joel, guía y chófer en Príncipe

El joven Joel, nuestro chófer y guía en la isla de Príncipe, acaba de ser papá de un bebé que nos presentó emocionado. Durante los tres días que estuvimos recorriendo la isla con él, demostró su conocimiento del terreno y habilidad para conducir por unas carreteras en ocasiones imposibles. Le conocimos y despedimos en la sencilla terminal del aeropuerto de Príncipe y, además de las maravillas que ofrece la isla, nos llevamos un tierno recuerdo de Joel.
Ellos hacen del viaje a Santo Tomé y Príncipe, un paraíso en África un recuerdo para siempre. ¡Gracias!

Como siempre, ha sido un placer viajar de nuevo con mi amiga María (@mferdeviaje) Estoy feliz de haber compartido contigo tu primera experiencia en esta región de África. Ciertamente hemos acertado con Agnès, experta en este destino y propietaria de la agencia Travelwithconscience que nos ha cuidado y atendido maravillosamente bien.
Saudade es una palabra exclusivamente portuguesa que encierra un intenso sentimiento emocional. Cuando se echa profundamente de menos algo o a alguien, se dice que se siente saudade en portugués. Y eso es lo que siento mientras escribo este artículo de Santo Tomé y Príncipe.

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África es el corazón salvaje del mundo. No es sólo un continente, es una experiencia que transforma, al menos a mí. África vibra con una energía ancestral que despierta los sentidos. Es el hogar de más de 50 países, cientos de lenguas y culturas y una biodiversidad que no se encuentra en ningún otro lugar del planeta. Tierra de mujeres fuertes, valientes y resilientes. Los auténticos pilares de sus comunidades.
A continuación tienes algunas de mis experiencias viajeras vividas en el continente africano que me han ofrecido viajes inolvidables. Espero que te inspiren y sean de ayuda.

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